Haga clic aquí para ver el especial: Tercer trimestre 2004 GUADALAJARA, México, oct. 10, 2004.- A las 12:00 del día, de este domingo, las campanas de todas las iglesias de Guadalajara, Jalisco, repicaron.
Fue la señal de bienvenida del Congreso Eucarístico Internacional número ocho. El primero que se realiza en México y el segundo en América Latina.
Antes de las 6:00 de la tarde, las filas de personas parecían interminables en torno al Estadio Jalisco, para la ceremonia de apertura. El inmueble, con capacidad para 55 mil personas, se llenó casi en su totalidad.
Las olas aparecieron en la tribuna. Hasta este lugar llegaron de todas partes del mundo para expresar su fe.
“No tengo palabras con que describir esta gran emoción, es un regalo de Dios”, expresó Olivia, proveniente de California.
“Para los jóvenes, este Congreso Eucarístico es una dicha muy grande”, dijo, por su parte, Margarita, que viajó a Guadalajara, desde Zacatecas.
“Esta reunión es muy especial para adorar al Santo Señor”, aseguró Arturo Flores, proveniente de California.
Hasta la cancha del Estadio Jalisco llegaron cardenales, arzobispos, obispos, sacerdotes, seminaristas y religiosos.
Joseph Pomko, enviado especial del Papa Juan Pablo II, ofreció la misa. Aunque su enfermedad le impidió estar aquí, Juan Pablo II estuvo presente en los miles de fieles católicos.
Con la realización de este Congreso Eucarístico Internacional, Guadalajara se ha convertido en corazón de la Iglesia Católica.