COLIMA, México, oct. 18, 2004.- El Volcán de Fuego ofrece un espectáculo impresionante durante una noche despejada. Al amanecer la lava y las piedras que rodaron por sus laderas se aprecian como dos caminos grises.
Felipe Rivera vive en Montitlán, un pequeño pueblo ubicado a 11 kilómetros del cráter.
Las 200 personas que lo habitan viven del campo y la fabricación de escobas de vara.
Ellos, al igual que sus perros, escuchan casi todas las noches los sonidos del volcán.
"Se espantan, pues es lógico porque prevén peligro", dijo Felipe Rivera, habitante de Montitlán, Colima.
"Yo oigo como que viene un carro muy lejos y comienza a aullar los perros, pero no diario, anoche como a las 3 de la mañana comenzaron a aullar y el ronquidillo del volcán", señaló María Barbosa, habitante de Montitlán, Colima.
Desde hace 18 días el Volcán de Fuego ha registrado en promedio 100 derrumbes y 14 explosiones por día.
Los vulcanólogos no descartan que su actividad pueda incrementarse y registrar una erupción similar a la del 20 de noviembre de 1998 que alcanzó los 10 kilómetros de altura, arrojó cenizas en un diámetro de 30 kilómetros y desbordó flujos de material incandescente hasta 15 kilómetros por debajo del cráter.