CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 11, 2004.- Obispos que integran la Conferencia del Episcopado mexicano, consideraron que el gobierno mexicano debe exigir a su contraparte de Estados Unidos un trato digno para los trabajadores migratorios. “No por ser migrantes son criminales, aun indocumentados tienen derechos fundamentales...”, dijo monseñor Alberto Suárez vicepresidente de la CEM.
En Lago de Guadalupe, Estado de México se llevó a cabo el segundo día de trabajo de la Asamblea Plenaria número 78 de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
Así opinaron sobre la reunión binacional México-Estados Unidos, en la que se habló de un posible acuerdo migratorio para trabajadores temporales.
“Ojalá que el Congreso de Estados Unidos, el presidente y otras instancias, faciliten un avance en ese sentido, ya se que es mucho pedir pero seguiremos insistiendo de que haya un pleno reconocimiento a los derechos de educación y salud, de quienes están trabajando allá, y que pueda dárseles un trato humano”, señaló el prelado.
Por su parte Renato Ascencio, obispo de ciudad Juárez comentó:
“Un aliento a quienes estamos involucrados en este fenómeno de la migración... sin embargo creo que se está orientando todo a la aceptación de los migrantes temporales y la solución no es esa, ayudará a mucha gente...”
El problema central, señalaron, lo representan millones de indocumentados que están en Estados Unidos a quienes se les están negando sus derechos.
Pero reconocieron:
“También debemos ser realistas y pensar que no podemos ponernos a las patadas con un gobierno y un país poderoso, sino que tenemos que buscar la estrategia inteligente y hábil, para ir consiguiendo lo que en este momento se debe conseguir”, subrayó monseñor Suárez.
Según los obispos en lo que va de este año, más de 300 mexicanos han muerto en la frontera. Se tienen registradas mas de 3 mil muertes en un periodo de 5 años.