TUXTLA GUTIÉRREZ, México, nov. 13, 2004.- Este sábado se canceló la última esperanza de encontrar los restos de Miguel y Pascual Saraos Jiménez. Catorce días después de que los dos menores quedaron atrapados en la cueva, las autoridades tomaron la determinación de suspender las labores de recuperación de sus cuerpos.
Después de inyectar 10 mil litros de agua entintada con pintura vegetal no se detectaron salidas alternas en la caverna.
“El líquido no pudo salir en ductos perimetrales de hasta dos kilómetros de distancia, eso obviamente nos confirma que esta caverna tiene un ducto que continúa hacia niveles inferiores en otras cavernosidades”, explicó Leonardo Muñoz, subsecretario de Protección Civil en Chiapas.
Los rescatistas aseguran haber excavado hasta la cavidad donde los niños estuvieron atrapados lanzando voces de rescate durante cinco días.
El peso del agua de lluvia que inundó la cueva hace seis días empujó sus restos a profundidades mayores.
“La carga hidráulica que generó la inundación de la caverna obligó a que sus cuerpos pasaran por esas cavidades y fueran depositados en otros puntos, razón por la cual tenemos presencia de olores y de insectos propios de cadáveres”, precisó Muñoz.
Los padres de los dos niños tzeltales quedaron tristes ante la imposibilidad de recuperar los cuerpos de sus hijos para darles cristiana sepultura.
Carlota Jiménez, madre de Miguel y Pascual, manifestó tener pena en su corazón, porque non aparecieron sus hijos.
Miguel y Pascual Saraos Jiménez, de cinco y seis años de edad, entraron hace 14 días a esta cueva persiguiendo a un animal sin saber que la caverna se convertiría en su sepultura.