TLAXCALA, México, nov. 14, 2004.- Maricarmen Ramírez, candidata del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Convergencia a la gubernatura de Tlaxcala, votó en Apizaco. Lo hizo en la misma casilla que el candidato priísta. Acudió sola a emitir su sufragio. Su esposo, el gobernador Alfonso Sánchez Anaya, no votó en su casilla correspondiente, por prescripción medica. La candidata dijo que se encuentra estable.
“Lo fui a ver anoche. Su médico le dijo que era mejor que siguiera en reposo. El gobernador, o sea, es un ser humano y se enferma y ahí esta la prescripción medica, nosotros no podemos obligar al gobernador estando en reposo y por prescripción medica a que venga a votar”, comentó la candidata perredista.
Se manifestó segura de ganar, pero, al preguntarle si sucediera lo contrario, esto fue lo que respondió: “No pasa nada, la vida sigue. Siempre ha habido gobernabilidad y así será hasta el final”.
Se comprometió a respetar el resultado siempre y cuando lo considere limpio, aunque no descarta acudir a los tribunales electorales nuevamente. Se dijo víctima de una guerra sucia.
“Son patadas de ahogado porque saben que voy a ganar”, aseguró Maricarmen Ramírez. A votar no la acompañó ninguna personalidad destacada del PRD.
“Todos en el PRD somos seres humanos y con la misma categoría, nadie pesa más ni menos”, comentó.
Al preguntarle si le llamaron gobernadores o legisladores, respondió: “Ya me habló, los gobernadores de Nayarit para felicitarme y desearme éxito”.
Maricarmen Ramírez afirmó que en su campaña también le impactó el escándalo de René Bejarano.