CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 16, 2004.- Las relaciones entre México y Cuba no se van a normalizar hasta que ambos gobiernos destraben sus posturas en materia de derechos humanos y deuda, dijo este martes a la agencia EFE el subsecretario de Relaciones Exteriores para América Latina y el Caribe, Miguel Hakim. Desde mayo pasado, México y Cuba entraron en una fase de enfriamiento de la relación que llevó casi a la ruptura cuando el Gobierno mexicano decidió reducir las relaciones a niveles de encargados de negocios tras expulsar al embajador cubano y hacer regresar a su embajadora destacada en la isla.
Los lazos comenzaron a restablecerse en julio pasado cuando los respectivos embajadores retornaron a sus puestos, pero las relaciones se mantienen en un perfil bajo.
En la entrevista, Hakim explicó que los cubanos han expresado "que no creen que se puedan normalizar las relaciones si México no cambia su posición" en la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde desde hace años se pide en una resolución que un relator visite Cuba para evaluar la situación de los derechos fundamentales en la isla.
"Sin lugar a duda, ha habido fuertes caídas en relación después de nuestra votación en la comisión de la ONU de derechos humanos" en abril pasado, cuando México se pronunció a favor de esa resolución.
Por la parte mexicana -dijo Hakim- se ha "explicado que la decisión en la ONU no obedece a una situación particular del país sino a un valor universal, que son los derechos humanos y que el presidente Vicente Fox introdujo en su política exterior".
"Nosotros hemos dicho que no hay nada en contra de la situación en particular en Cuba de los derechos humanos, de hecho la resolución que hemos votado a favor lo único que dice es que vaya un relator y haga una evaluación", explicó.
"Seguramente si no hay cambios en esta resolución el voto sería en la misma dirección", pronosticó el subsecretario.
México tradicionalmente se había abstenido en Ginebra pero a partir del gobierno del presidente Fox la posición cambió y ha votado en favor de la resolución, que los cubanos ven como una condena a la situación de los derechos humanos.
Del lado mexicano también hay razones de peso para mantener las relaciones bajo cero: una deuda por 400 millones de dólares que en 2002 Cuba dejó de pagar al estatal Banco Mexicano de Comercio Exterior (Bancomext).
"Hemos hecho explícito que algo que es necesario para llevar a un nivel normal las relaciones es la deuda que se tiene con Bancomext, porque este es un interés nacional, es un banco de desarrollo que ha sido afectado por una decisión unilateral", dijo Hakim.
La deuda fue renegociada, "se dio holgura y (Cuba) obtuvo más garantías. Todo iba bien hasta el 2002 cuando los cubanos dijeron 'dejo sin garantía y dejo de pagar'", se quejó el funcionario mexicano.
Comentó que hay proceso de litigio sobre la deuda y "va muy bien para México" pero reconoció que se demorará mucho tiempo y que el Gobierno mexicano prefiere un acuerdo.
Debido a estas dos diferencias "no hemos podido restablecer a su máxima expresión las relaciones" –explicó- y aclaró que el diálogo para mejorar los nexos diplomáticos continúan y que está trabajando para lograr una reunión entre los cancilleres de ambos países, Felipe Pérez Roque y Luis Ernesto Derbez.
Preguntado sobre si la renovación de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) podría servir para que México impulse la reinserción de Cuba en ese organismo regional, del que fue sacada en la década de los 60, Hakim dijo que esa es una decisión que deben tomar La Habana y el organismo.
Añadió que "México no va a iniciar un algo si no está seguro de si la OEA está dispuesta a llevar a cabo este proceso y de si Cuba lo está solicitando".
Recordó que la OEA tiene una carta democrática que Cuba debería suscribir en caso de reincorporase al organismo pero dejó en claro que México no tiene ningún problema porque Cuba regrese a la OEA.
Finalmente insistió en que es una decisión que deben tomar los 34 países miembros y Cuba, aunque afirmó que La Habana no ha expresado al menos a México su deseo de reincorporarse.