CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 11, 2004.- Imposible verlo en otro lado. Es la máxima asociación de religiosidad popular. Es la Villa de Guadalupe en vísperas de su día.
"Aquí vamos a pasar la noche... así nada más como venimos, así con las chamarras... pues no, no se siente, con voluntad de la Virgen no sentimos frío, dijo la peregrina María Hernández.
De rodillas, a pie, en bicicleta o autobús pero llegan de todos los rincones del país.
"La antorcha es la luz que nos mueve, la Virgen de Guadalupe porque la Virgen es amor, es luz, es como Cristo, la luz del mundo”, consideró el peregrino José López.
Desde entonces le ofrecen su mejor regalo como Maximino que se dedica a la albañilería pero el ensaya especialmente para esta ocasión.
"Venimos a ofrecerle nuestro cariño a la mera madre del mundo”, comentó el danzante Máximino Encarnación.
Saldo blanco hasta el momento en el cerro del Tepeyac.
"279 personas hasta esta hora llevamos atendidas”, fundamentalmente por “lesiones en pies, rodillas, algunas personas con malestares gastrointestinales”, reveló Humberto Mendoza, jefe de servicios especiales del GDF.
Durante todo el sábado hubo celebraciones religiosas y después las tradicionales mañanitas.
Ana Bárbara, María Victoria, Lucero, Banda Cuisillos, Priscila y sus balas de Plata, son algunos de los participantes.
Esta es su noche, la Basílica no deja de recibir peregrinos de fe excepcional, en el santuario mas visitado de todo el mundo.