CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 12, 2004.- Doce de diciembre en la Basílica de Guadalupe. 250 años de que la Virgen de Guadalupe fue declarada patrona de México y 473 años de sus históricas apariciones a San Juan Diego. Durante toda la mañana, una serie de misas se celebraron en el Templo Mariano más importante de América.
Al mediodía, el cardenal Norberto Rivera, Arzobispo Primado de México, concelebró una misa donde se realizó la bendición de las rosas.
"Este encuentro de maravillosa e incomparable belleza, se manifiesta entre Santa María de Guadalupe y el humilde indio San Juan Diego", comentó Rivera Carrera.
En la homilía, dijo que los seres humanos deben afrontar como hijos de Dios, los males que aquejan al mundo.
"Estos males que salen del interior del hombre como odio, celos, envidia, deshonestidades, violencia e injusticia, el ser humano es capaz de llegar a destruir, en una verdadera barbarie a su hermano, y es capaz de destruirse a si mismo", agregó el Cardenal.
Danzantes prehispánicos cargaron las rosas ante el altar donde recibieron la bendición.
La fe por la Virgen de Guadalupe ha traspasado fronteras.
Para venerarla llegaron de todas partes del mundo.
"Nosotros tenemos una gran devoción por ella", comentó Priscila Estrada, una peregrina filipina.
"Venimos a darle gracias a nuestra madre, por todo su amor, aquí en México. Sentimos mucha admiración por el pueblo mexicano, que viene caminando, en rodillas, en rodillas, en troca, como vienen", señaló por su parte Carmen María Rodríguez, visitante de Chicago.
"Tenemos una gran devoción por la Virgen de Guadalupe. Ella es venerada en todo el mundo en América", estima Harold Appleton de Canadá.