Televisa ofrece esperanza a 'Karlita'



por: Karla Iberia Sánchez
Fuente: Noticieros Televisa




Karlita, la niña marcada por un trágico accidente, tiene una nueva esperanza de vida gracias a la sociedad y a grupo Televisa






LA CALERA, México, dic. 16, 2004.- Hoy en la mañana, hacía mucho, mucho frío en terrenos de la desventura.

Karla pensó que estaba condenada a mirarse al espejo y llorar, que el dolor de las quemaduras -que es como un animal que carcome- iba a perseguirla hasta volverla, aunque sólo tiene 11 años.

Pero miles de mexicanos se resisten contra ese destino, y, este jueves, el mundo cambió para una joven que apenas empieza a vivir.

El señor Emilio Azcárraga, presidente de Grupo Televisa, y Claudio X. González, al frente de Fundación Televisa, viajaron hasta La Calera con buenas noticias, y un camino de futuro.

EMILIO AZCÁRRAGA: ¿Qué le dices a toda esta gente que juntó?

KARLA: Que muchas, muchas gracias.

"Ya conseguimos, mediante una fundación que se llama Michou y Mau, que te trasladen a un hospital de Estados Unidos, y vamos a pagar tu traslado y una cirugía para que te arreglen tu carita", aseguró Claudio X. González, presidente de Fundación Televisa.

No sólo La humilde vivienda de Karla, sino toda La Calera festejó y agradeció los buenos vientos.

"La idea es que le hagan un diagnóstico en el hospital de Irapuato", dijo el señor Azcárraga al abuelo de Karlita.

Cuanto temor a una nueva curación inundaba los ojos de Karlita, cuando tomó su maleta -una bolsa de plástico-, llena de nada y dijo adiós al pueblo.

Por primera vez en un hospital desde el fatídico día en que la lumbre abrazó su rostro, Karla fue revisada por un cirujano pediatra, sometida a exámenes.

"Ella tiene lesiones de segundo grado, que son muy dolorosas", aseguró el doctor que examinó a Karla.

"A ella tal vez le hubiera ido muy bien si la hubieran llevado al hospital en el momento de la quemadura, así como a los niños les dicen no fumes, no salgas noche a la calle, no hables con extraños, así hay que alejar a los hijos de los líquidos calientes", dijo María Roque Díaz de León, directora del Hospital General de Irapuato.

En paz, tras asegurarse que el primer paso de su tratamiento no será una tortura, Karla recibió cartas de niños de las primarias locales, y emprendió el regreso.

"Hay muchos compañeros que la insultaban, que le decían ‘quemada’ y ella se da toda, no puede recibir menos", señaló Ana Paola, estudiante que denunció el caso.

Al regresar del hospital, a Karla no la esperaban sus papás, porque la abandonaron, pero sí a sus ángeles de la guarda, dos universitarios que conocieron a Karla en el rincón de un salón, mientras efectuaban su servicio social.

"Estaba practicando en La Calera, y noté que ella era muy retraída, y yo le decía a Karlita, '¿puedes leer?', y ella se agachaba fue algo que cambió mi vida, porque antes, pensaba nada más en mí, pero al verla a ella, me hizo sensibilizarme y me trajo un beneficio a mi", dijo Juan Manuel Ramírez, estudiante que también denunció el caso.

Fue en un lugar como este, tan simple, tan pobre, y tan cruel, que Karla inició un camino lleno de desesperación, pero gracias al interés de Manuel y Paola, dos estudiantes de Irapuato quienes denunciaron el caso, a los empleados de Grupo Televisa, y al apoyo de instituciones especializados en quemaduras graves, como esta, Karla inicia ahora otro camino muy largo de injertos, cirugías y rehabilitación, para otra vez, verse al espejo, reconocerse y sonreír.


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