CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 25, 2004.-Como la ciudad más transparente amaneció la capital tras la Noche Buena.
Con cielo despejado, avenidas desoladas y a cuenta gotas, transeúntes y vehículos en circulación sobre Isabel la Católica, 5 de Mayo, Hidalgo, Avenida Juárez y Paseo de la Reforma.
Las calles que apenas tenían el estruendo del “pase usted marchanta” y el “bara bara”, amanecieron como en una ciudad baldía.
La plaza Santo Domingo se convirtió de súbito en terreno de juego para la cascarita, porque en la plaza, sólo algunos ambulantes levantaron puesto.
Odilón García, vendedor de artesanías, afirmó que “hoy va estar un poco pesado la venta... pero nosotros aquí estamos y esperemos que todos los, el turismo mexicano y extranjero a comprar”.
Varias familias provenientes del interior de la República fueron llegando a partir de medio día al Zócalo y sus alrededores, como Carolina Domínguez, procedente de Puebla: “Entonces nos venimos a dar una vuelta, a aprovechar que hoy no se hace nada... solamente así se puede pasear, porque luego ya mañana se trabaja”.
Aprovecharon las calles vacías para recorrer Catedral, Palacio Nacional, todo el primer cuadro de la Ciudad, aún así, los comercios mantuvieron sus cortinas abajo toda la jornada.
Para quienes trabajaron, fue un día muy lento, pues baja la clientela hasta en un 50%.
En pocas palabras, un día de silencio para la que fue “ciudad más transparente”.