CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 7, 2005.- 11 horas después de azotar los litorales de 12 naciones, el Tsunami llegó hasta las costas de México, el pasado 26 de diciembre. Olas de un metro se estrellaron contra las playas de Colima sobre el Océano Pacífico.
“Aproximadamente 11 horas después del sismo hubo manifestación del Tsunami... en Manzanillo es uno de las más notables, ahí el cambio del nivel del mar fue del orden de un metro”, señaló doctor Osvaldo Sánchez Zamora, jefe del Servicio Mareográfico Nacional.
Continuó, con menor fuerza hacia Baja California Sur donde las alteraciones del mar fueron mínimas.
“En Cabo San Lucas fue de sólo unos centímetros, 15 o 20 centímetros”, comentó el doctor Osvaldo Sánchez Zamora, jefe del Servicio Mareográfico Nacional.
Por ello no hubo daños.
México no cuenta con un Sistema de Prevención adecuado para enfrentar la furia de fenómenos naturales como el vivido en el Sureste Asiático.
“Si se produce un sismo con estas características por ejemplo en Filipinas... el sismo no va a ser sentido claramente por nadie en México, va a ser registrado por ejemplo por el Servicio Sismológico Nacional. Pero nosotros no tenemos ni la capacidad para localizarlo”, indicó doctor Carlos Valdés, jefe del Servicio Sismológico Nacional.
Se tendría que esperar a que instituciones internacionales lo ubicaran, que alertaran a las autoridades nacionales y que éstas, finalmente, decidieran evacuar o no ciertas regiones.
Aunque no se han tenido maremotos de gran magnitud en el país, México es un país sísmico y el riesgo es latente.
El 85% de éstos se originan en el Pacífico y potencialmente, todos, podrían convertirse en tsunamis.
El último registrado en tierras mexicanas fue el de 1995, en Colima.
“Se sintió el sismo, la gente observó que se retiró el mar y de inmediato las personas mayores le indicaron a toda la población que deberían ponerse a salvo y subir”, agregó doctor Carlos Valdez, jefe del Servicio Sismológico Nacional.
Tan sólo en los últimos ocho días, el Servicio Sismológico Nacional ha registrado más de 20 temblores de mediana intensidad en las costas del Pacífico.