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CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 10, 2005.- Garantizar la plena vigencia de los derechos humanos es un deber de la sociedad civil, de los gobiernos estatales y de los Poderes de la Unión, dijo el presidente Vicente Fox, al admitir que en México aún hay trato indebido a los migrantes que llegan a nuestro país.
“El Programa Nacional de Derechos Humanos es la guía para ampliar la capacidad del estado en su defensa. Este programa hace más eficiente nuestra respuesta a demandas a las que todavía no hemos podido dar solución como la protección de los derechos de las mujeres, el desarrollo de los pueblos indígenas, la discriminación y el trato indebido a los migrantes”, explicó el mandatario mexicano.
Durante la entrega del Premio Nacional de los Derechos Humanos, el presidente Fox anunció la construcción en Tapachula, Chiapas, del albergue más grande de América para la atención de los migrantes y dijo que la migración plantea a todos los países grandes desafíos en materia de seguridad nacional e internacional.
“Las causas de la ciudadanía son también las causas de mi gobierno. En México continuaremos impulsando una cultura democrática que nos permita ayudar más a quienes dan el difícil paso de abandonar a su país”, señaló Fox Quesdada.
En la ceremonia, el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), José Luis Soberanes, dijo que la vida los migrantes que llegan a nuestro país asechan la discriminación, el odio racial, las lesiones mutilantes al caer cientos de ellos de los trenes mexicanos en movimiento y el robo de las bandas de asaltantes.
“La CNDH no dejará de insistir, señor Presidente, en el principio de que no se puede exigir al vecino país del norte trato respetuoso a los conacionales si no estamos dispuestos a otorgarlo a quienes provienen del sur”, dijo Soberanes.
El presidente Vicente Fox entregó el primer Premio Nacional de los Derechos Humanos a la señora Olga Sánchez Martínez, mexicana de Tuxtla Chico, Chiapas, y que ha apoyado y asistido en su albergue a 5 mil migrantes centroamericanos en desgracia.
“Nuevamente la cariñosa felicitación a Olga. Sigue adelante, Olguita, porque tus acciones significan una esperanza para muchas y muchos ciudadanos y una contribución más que es importante en la defensa de los derechos humanos”, expresó el mandatario mexicano.
El presidente Fox y Olga Sánchez Martínez, quien padece una enfermedad incurable, se fundieron en un emotivo abrazo al terminar su discurso en donde dijo que ella es la piedra que pega duro y vence al orgullo de todos los defectos que se van levantando en el camino de la vida.