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CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 11, 2005.- La Comisión Nacional de Derechos Humanos ha denunciado la desaparición forzada de mas de 600 personas en México en la llamada "Guerra Sucia" en los años ‘70.
La historia de Aleida es el primer caso documentado de una víctima que logra conocer su verdadera identidad y encontrar a su hermano Lucio Antonio desaparecido hace 29 años.
Hoy ellos son Luz Elba Gorostiola por su nombre adoptivo. Sau nombre real Aleida Gallangos, de 31 años de edad.
El nombre adoptivo de él es Juan Carlos Hernández, su nombre real, Lucio Antonio Gallangos, de 33 años de edad.
El destino marcó sus vidas cuando apenas daban sus primeros pasos.
Era julio de 1975, Roberto Gallangos y Carmen Vargas, acusados de pertenecer a la "Liga Comunista 23 de Septiembre" son detenidos en la Ciudad de México con sus hijos Aleida de dos años y Lucio Antonio de tres.
Aleida fue rescatada por Carlos Gorostiola, integrante de la "Liga Comunista 23 de Septiembre" y amigo de sus padres.
Carlos entregó la niña a su hermano Alejandro quien la registró con el nombre de Luz Elba Gorostiola.
"Cuando mi hermano en 1975 la trajo a esta casa hice un compromiso con mi esposa diciéndole que la viera como una mas de sus hijas", asegura Alejandro Gorostiola, padre adoptivo de Aleida.
Lucio Antonio sufrió una herida de bala cuando sus padres Roberto Gallangos y Carmen Vargas fueron detenidos.
La policía llevo al niño al hospital.
Posteriormente acabó en una casa hogar donde fue adoptado con el nombre de Juan Carlos Hernández.
El único que conocía su paradero era Carlos Gorostiola pero al poco tiempo fue asesinado.
“Yo a los 16 años es cuando me entero de que no era hija natural de la familia Gorostiola, mi mamá me dice en una ocasión: el único dato que tengo de ti es que tu te llamas Aleida y que tienes un hermano más grande que tu", cuenta Aleida Gallangos.
A Luicio Antonio, “nunca le dijeron sus padres que había sido adoptado", dice Juan Carlos Sánchez Ponton, director de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado.
En el año 2001 el Gobierno Federal abrió los expedientes de los desaparecidos políticos.
La prensa difundió el caso de la familia Gallangos Vargas.
Desde ese momento Aleida tomó conocimiento de su propia historia.
En diciembre del 2001 este equipo de "Los Reporteros" grabó el primer encuentro de Aleida con su familia de sangre materna en Atoyac, Guerrero.
"¡No me esperaba esta bendición tan grande, señor, oh Cristo!", sollozaba Petra Pérez, tía abuela de Aleida.
Fue entonces cuando Aleida inició una búsqueda sin tregua para encontrar a Lucio Antonio.
"Era angustiante preguntarme qué paso: ¿estará vivo?, ¿estará muerto?", revela Aleida.
En febrero del 2004 encontró el expediente de adopción en la Casa Hogar. Los padres adoptivos negaron información sobre el paradero de Lucio Antonio.
Aleida pidió a la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado agilizar la investigación.
“Nos empiezan a dar largas con el peritaje que en 15 días y que en 15 días, voy nuevamente y me dicen que no se ha avanzado en la investigación porque no tenían viáticos”, aseguró la joven Gallangos.
En noviembre del 2004 un tío adoptivo de Lucio Antonio le dio una nueva pista.
Aleida solicitó apoyo a la Fiscalía para viajar a Washington donde presuntamente vivía su hermano desde hace 10 años.
"Hubo un apoyo económico por parte de la oficina del fiscal especial de alrededor de dos mil dólares", declaró señaló Sánchez Ponton, lo que Aleida desmintió al asegurar “Dinero que nunca me dieron, yo quisiera que me demostraran en que momento me dieron dos mil dólares".
Con la ayuda de familiares y amigos Aleida llegó a Washington el 14 de diciembre pasado.
La prensa local difundió el caso. El 24 de diciembre recibió una llamada.
"A las 9:15 es cuando recibo yo la llamada y me dice: ¿a quién estás buscando? por el tono de voz quebradiza entre nerviosa yo presiento que era él y le digo ¿quien eres? y me dice soy Juan Carlos.
Su madre adoptiva le había confirmado la verdad.
Lucio Antonio pidió a Aleida un tiempo para asimilar la noticia.
Los siguientes días continuaron la platica por teléfono e intercambiaron fotografías por correo electrónico.
Acordaron verse la noche del miércoles 29 de diciembre en un céntrico departamento de Washington.
Una cineasta alemana de nombre Cristiani Burkhard realizaba un documental de la vida de Aleida. Y grabó este histórico encuentro.
Eran las seis de la tarde. Aleida hacía un guiso para recibir a su hermano.
"Picadillo con tomatito, cebollita, unos chilitos", dijo Aleida.
A las siete de la tarde. “Es como una transformación", continuó entre la emoción.
A las ocho de la noche alistó una carpeta en la que se podía leer: Estas son mis palabras, mi trabajo, mi ilusión por conocerte, con todo mi amor para ti Juan Carlos Hernández Valadéz.
“Es lo único que le puedo yo demostrar del porqué lo busqué. No sé exactamente que le voy a decir, no se como voy a reaccionar todavía, yo espero que ya mejor, ya siento algunas heridas ya sanadas", dijo Aleida.
Aleida caminó a la recepción para recibir a Lucio Antonio.
"Ni creas que voy a llorar, ¿eh? ni creas, traigo mi corazón a mil por hora", aseguró Aleida Gallangos.
A las ocho de la noche con cinco minutos Lucio Antonio apareció.
"Fue un abrazo fuerte, yo lo primero que le dije fue gracias. Le agradecí a él la oportunidad que me dio de hablar con él", comentó después la joven.
Lucio Antonio se encontraba en shock. “No sé, supongo que sigo siendo quien soy y como le he dicho a Aleida yo no tenía un indicio que me hiciera pensar que yo no era hijo de mis padres que me criaron".
Habló de sus padres biológicos.
"Aleida siento mucho que haya pasado lo que pasó con nuestros padres, no sé ni voy a pensar lo que ellos hacían o porque los desaparecieron, simplemente Dios me puso ahí, no me dejó morir en el hospital, no me dejó morir cuando los desaparecieron a ellos", señaló Lucio.
Aleida se acercó a Lucio Antonio.
"Yo siento que aquí ha tenido mucho que ver que nuestros papás de alguna manera están con nosotros y yo creo en la bendición de Dios, muchas veces decía que daría cualquier cosa por saber que pasó con mi hermano, daría cualquier cosa por encontrar a mi hermano y le eché todas las ganas, le puse todas mis fuerzas, le puse todo mi corazón y no me arrepiento de haberlo hecho", dijo el hermano.
"Ahora en lugar de restar creo que sumamos porque ahora es la familia Gallangos y la familia Gorostiola, somos una familia mayor", argumentó Alejandro Gorostiola, padre adoptivo de Aleida.
Aleida regresó a México no sin antes prometer a Lucio Antonio que volverían a encontrarse para luchar juntos y recuperar aquella parte de su vida que el destino les quito.
"Son 29 años, 29 años es una vida", dijo Lucio Antonio Gallangos, hermano de Aleida.
Un caso que abre una esperanza a otras victimas de la "Guerra Sucia" en México.
Aleida y Lucio Antonio han iniciado una nueva vida.