CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 26, 2005.- En un comunicado de este miércoles, el Departamento de Estado de los Estados Unidos alertó a toda la población de ese país para que tomen en cuenta lo que se calificó como "seria situación de seguridad en el lado mexicano de la frontera entre México y los Estados Unidos". El aviso fue reproducido en la página de internet de la Embajada de Estados Unidos en México.
En la alerta se establece que "aunque la mayoría de los turistas no tienen contratiempos, la actividad criminal violenta en la región de la frontera norte de México ha aumentado".
En el texto se destaca que "la actividad criminal violenta a lo largo de la frontera con México y los Estados Unidos ha aumentado como resultado de la competencia entre organizaciones criminales que luchan por el control del comercio lucrativo de drogas a lo largo de la frontera".
Más adelante se asegura que "las fuerzas del orden público locales no cuentan con fondos y capacitación, y el sistema de justicia es frágil, con exceso de trabajo e ineficaz".
Se señala, además, que "los delincuentes que cuentan con un impresionante arsenal de armas, saben que hay poca oportunidad de ser aprehendidos y castigados".
"En algunos de los casos -asegura el comunicado- los asaltantes han vestido uniformes policíacos parciales o completos, y han utilizado vehículos que parecen de la policía, lo que indica que quizá algunos elementos del orden público pudieran estar involucrados".
El documento, finalmente, insta a los ciudadanos estadounidenses a que "tomen las precauciones debidas en cuanto a su seguridad y bienestar cuando visiten la región fronteriza... se recomienda encarecidamente que se evite visitar las zonas de tolerancia y los barrios donde se da el comercio de drogas en la calle".
Tras darse a conocer el comunicado en los Estados Unidos, el embajador de ese país en México, Antonio Garza, envió una carta al Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, y al Procurador General de la República, Rafael Macedo de la Concha, en la que les solicita tratar el asunto de lo que llamó "la ola de violencia a lo largo de la frontera y su impacto en ciudadanos estadounidenses".
En la carta, Garza añade "me preocupa que la incapacidad de las fuerzas del orden público locales de hacer frente a la batalla entre delincuentes de la droga, los secuestros y la violencia en general, tendrá un efecto negativo en el intercambio, el turismo y el comercio entre nuestras fronteras, mismos que son vitales para la prosperidad de la región".
Además, Garza aclara que no se ha pedido a los estadounidenses que eviten viajar a México, pero que es responsabilidad de las autoridades alertarlos sobre los crecientes riesgos en la zona fronteriza de México.
Finalmente, Antonio Garza reconoce en su carta el trabajo en conjunto que han hecho los gobiernos de Estados Unidos y México para mejorar las condiciones en ambos lados de la frontera.