COATZACOALCOS, México, ene. 27, 2005.- El pueblo de El Muelle, ubicado en el límite de Agua Dulce entre Veracruz y Tabasco, vive actualmente una de las peores épocas de su historia. Todo a causa del gran derrame de gasolina cruda. Para los pobladores de esta localidad, el día de hoy, jueves, la situación se agudizó con la abundancia de peces muertos en el río. Razón por la cual la pesca se prohibió de forma inmediata, terminando así con la única fuente de trabajo para las comunidades ribereñas.
“Nosotros que vivimos de la pesca, necesitamos que siga habiendo producción, mire cuanta especie se murió”, señaló Lázaro Córdoba López, pescador desde los 11 años de edad, quien sufre ahora por desconocer su futuro, pues el derrame generado por la ruptura de un ducto de Pemex lo llena de preocupación.
Hasta hace tres días, por una jornada larga de trabajo, Lázaro percibía casi 150 pesos. En temporadas con buena arribazón podía llegar hasta los 400 pesos. Hoy la ganancia no existe, porque no hay pesca, no hay peces, no hay río.
Más de 400 pescadores esperan que las corrientes marinas se lleven el líquido que mató a los peces y la tranquilidad de El Muelle, un pueblo de pescadores.