CIUDAD DE MÉXICO. México, feb. 03, 2005.- La voluntad de George Bush, presidente de los Estados Unidos, en torno a una reforma migratoria unió a todos los partidos políticos representados en el Senado mexicano. Reconocer que el sistema migratorio norteamericano está desfasado abrió las puertas, dijeron, a una nueva etapa de diálogo.
Esa actitud, manifestaron, obliga a los mexicanos a trabajar juntos para alcanzar un acuerdo que beneficie a los connacionales mexicanos en los Estados Unidos.
“Debemos ir todas la fuerzas políticas en México sumados al Presidente de la República, sin regatear poyo para la defensa de los mexicanos radicados en le extranjero”, dijo el senador Germán Sierra, miembro del PRI.
“Que le conviene a la economía y a la seguridad norteamericana, agarrémonos de esa conveniencia pragmática de Bush para tratar de darle y proteger a los mexicanos”, mencionó el senador Demetrio Sodi miembro del PRD.
“Es un reconocimiento muy claro de que ellos ya tienen una necesidad de mano de obra que está siendo resuelta por los mexicanos que se encuentran allá y por otro lado también es una demanda de reconocimiento de sus derechos”, dijo el senador del PAN Héctor Osuna.
Se va a requerir, aseguraron, un enorme cabildeo en los Estados Unidos y en México para que sin regateos se logre un beneficio para miles de familias mexicanas.