Haga clic aquí para ver el sitio especial de Juan Pablo II CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 4, 2005.- A sus catorce años, Stephanie Téllez vivía con una presión muy pesada para su edad.
Se dedicaba a vender droga entre sus compañeros de Secundaria, en la colonia El Tanque, de la delegación Magdalena Contreras. Ella cursaba el tercer grado.
Por una inesperada revisión de mochilas, perdió unas grapas de cocaína, lo que le dejó una deuda de tres mil pesos.
Hace una semana, los traficantes que le surtían la droga, la amenazaron con hacerle daño a ella y a su familia, si no pagaba lo que debía.
Ante el temor, Stephanie decidió suicidarse. Se colgó de su litera con una soga. Junto a su cuerpo fue encontrada una carta póstuma escrita a máquina, sin puntuación, que redactó ayudada por una amiga.
En ella, explica a su familia porqué tomó la decisión de quitarse la vida y reprocha que no tuvo el apoyo de sus padres. Sin embargo, su mamá duda del suicidio.
“No, entraron y alguien le hizo algo. Eso no es cierto, de que ella vende droga, nunca le encontré yo nada”, aseguró la madre de Stephanie.