GUAM, , feb. 14, 2005.- Tenía más de 20 años de servicio. Fermín Martínez Sallago, Primer Maestre trabajó para la Armada de México como oficial especialista en telecomunicaciones.
“Se acostó y, según el dictamen técnico hasta ahorita, un ataque cardiaco, se quedó dormido” explicó el contraalmirante Daniel Flores Bello, Comandante de la Misión Fraternidad Internacional.
Los oficiales de guardia pensaron que estaba descansando.
Fermín Martínez se distinguió durante 20 años de servicio por su conducta y disciplina ejemplar.
Su cuerpo fue trasladado al hospital central de la US Navy en la isla de Guam para practicarle la necropsia de ley.
En las próximas horas sus restos serán trasladados por avión hasta la Ciudad de México y de ahí viajarán hasta Altotonga, Veracruz, su lugar de origen.
A pesar de esta sensible pérdida los dos buques de la Armada de México continuarán su ruta hacia la zona desvastada por los tsunamis en el norte de Indonesia.
“Para que ustedes puedan decir, mira lo que están haciendo la Marina mexicana por nuestro país en ayuda de esa gente”, indicó Contraalmirante Daniel Flores Bello.
Todos los mexicanos embarcados en los dos buques de la Armada de México expresaron su pesar y envían sus condolencias a la familia del Primer Maestre Fermín Martínez.
SU FAMILIA LO LLORA EN ACAPULCO
En la casa del contramaestre Martínez, Alma Janet y Blanca Diana Martínez Barrera montan guardia de honor frente al altar levantado en memoria y honor de su padre quien murió en cumplimiento del deber a bordo del barco Zapoteco durante el viaje humanitario hacia Asia.
Fermín Martínez Sallago murió sirviendo y dejó la semilla y el espíritu de servicio en su hijos. Blanca Diana, quien estudia el tercer semestre de psicología dice que desea incorporarse a la Armada de México.
En la casa de Fermín en el fraccionamiento Simón Bolívar de Acapulco Guerrero, una foto de él vestido de marinero y un cuadro donde aparece con sus compañeros, forman parte del altar en que lo tienen sus hijos.
Fermín tuvo tres amores en su vida, la armada, su esposa y sus hijos. Enviudó hace nueve años y nunca se volvió a casar.
Le sobreviven sus hijos Alma Janet, Blanca Diana, Jonathan Julio, Fermín de Jesús y Joan Richar quienes viajarán a la ciudad de México para después trasladarse a Veracruz donde sepultarán a su padre.