CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 17, 2005.- Después de todo un día caminando y una noche al aire libre, terminó la visita de los peregrinos de la diócesis de Toluca a la virgen de Guadalupe, en la Basílica de la Ciudad de México. "Quisiera quedarme aquí, pero no puedo, me tengo que ir a mi casa. Me dan ganas de llorar, porque es la Santísima Virgen, nuestra Madre, es la que nos socorre, la que nos da de comer, es la que manda bendiciones, donde quiera que andamos trabajando" expresó la peregrina Victoria Martínez.
Los 90 mil peregrinos de la diócesis de Toluca, que llegaron desde el martes a la Ciudad de México, emprendieron su regreso el día de hoy, jueves 17 de febrero.
Después de la espera en el atrio de la Basílica, se ofició la misa para esta diócesis.
Modesta Bernal participa en esta peregrinación desde los 6 años de edad, su madre le inculcó la fe. Su motivo, que inicie el mes de febrero para iniciar su procesión hasta el Tepeyac.
"No sé que hiciera yo, si su mano del señor y de ella me dejaran, no sería yo nada. Yo no le lloro, yo le grito", señaló Modesta.
En sus 800 camiones y llenos de bendiciones, los fieles a la Virgen de Guadalupe regresan a sus casas.
Isabel Beltrán, manifestó que siempre viene caminando a visitar a la Guadalupana, “es un esfuerzo que se hace, porque ella es nuestra madre, es la única que nos ve, es la única que nos echa su bendición a donde estemos."