PACHUCA, México, feb. 27, 2005.- Fue una lucha sin cuartel pero con reglas de combate muy claras, sólo 35 proyectiles para golpear al contrincante. "Esta gran tradición de las 35 naranjas contra tu compañero del vecino pueblo peleas y donde te toque, bueno de la cadera par abajo pero a veces se pasan", asegura Juan José Justo Olguín, luchador de Alfajayucan, Hidalgo.
Es la guerra de las naranjas que año con año se lleva a cabo en la comunidad de San Antonio en Alfajayucan, Hidalgo. es una tradición centenaria y para Juan José es un honor participar. "Ruda pero bonita, padre, que ya ha pasado de generación en generación, mi abuelo peleó, mi padre peleó y ahora yo", comentó Olguín.
“Hace más de 150 años quizá más de 200 años que se lleva a cabo este tipo de encuentros", comenta Wilfrido Martínez, organizador de la guerra de las naranjas.
La guerra de las naranjas marca el inicio de la siembra en la región y es una ofrenda a San Antonio de Padua para que haya una buena cosecha y aunque esta guerra un tanto ruda ahora también participan las mujeres.
"Dependiendo de la muchacha que le toque porque la mía se portó bien y nos dimos parejo", cuenta Matilde Martínez, participante.
El combate es uno a uno. Armados tan solo con su bolsa de naranjas los contrincantes golpean sin descanso a sus oponentes. Como siempre hay quien gana, pero también hay perdedores, pero sin rencores. El próximo año será la revancha.
"Nos ganaron pero a la otra les ganamos nosotras", señaló la jugadora.