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ACAPULCO, México, mar. 4, 2005.-Lograr un crecimiento sostenido de 6.0 puntos porcentuales resolvería muchos de los problemas de pobreza y desigualdad que afectan a México, aseguró Guillermo Ortiz Martínez.
El gobernador del Banco de México (Banxico) sostuvo que esto es
posible cuando se tiene una expansión acelerada y sin interrupciones,
como lo demostraron las naciones asiáticas que rebasaron ampliamente
al país luego de que en la década de los años 60 tenían un Producto
Interno Bruto (PIB) per cápita similar al mexicano.
De ahí que México deba trabajar para estimular las fuentes internas de crecimiento y sentar las bases de un aparato productivo más competitivo, flexible y ágil para enfrentar los retos de la competitividad.
Al participar en la 68 Convención Bancaria, insistió en que estas son las motivaciones que justifican la urgencia de poner en marcha las reformas estructurales pendientes, pues no hacerlo significa una oportunidad perdida.
Para 2005, Ortiz Martínez previó que en la economía mexicana influirá, a nivel externo, la expansión de la economía estadunidense, aunque a menor ritmo que en 2004, así como las condiciones favorables
de acceso al financiamiento en los mercados de capital.
En cuanto al desempeño interno, anticipó un mayor dinamismo del consumo y de la inversión, y más moderado de las exportaciones, lo
que llevará a alcanzar un crecimiento cercano a 4.0 por ciento y crear unas 400 mil plazas de empleos formales este año.
Las perspectivas para la inflación también mejoran respecto a 2004, con fundamento en las opiniones de un comportamiento más estable en la evolución de los precios de materias primas y del
petróleo, y el hecho de que los salarios no resultaron contaminados por el choque inflacionario del año pasado.
Recordó también que el Banco de México ha restringido su política monetaria, con lo que logró evitar la contaminación en los
salarios y los precios en general.
Así, los retos para este año son desvanecer las secuelas de los choques registrados en 2004, mantener la vigilancia para detectar presiones inflacionarias de demanda, hasta inducir el descenso gradual de la inflación general.