TUXTLA GUTIÉRREZ, México, mar. 17, 2005.- En la finca cafetalera "Nueva Esperanza", en el municipio de La Concordia, Chiapas, el tiempo se detuvo. La vida de los jornaleros guatemaltecos que trabajan ahí parecieran escenas arrancadas del siglo pasado, en la época de explotación y esclavitud.
Al menos así se siente Alex Samuel, trabajador agrícola:
“¿Cómo te sientes? Me siento como esclavo pues quiero salirme de acá, peligra nuestra vida, que nos paguen para no estar aquí en este lugar, sí nos amenazan..."
Trabajan 12 horas diarias de lunes a domingo sin descanso. Les pagan 50 pesos por una caja de cereza de café.
"No tenemos descanso, si descansamos perdemos y nos viene el descuento de la comida". ¿Y si se enferman? Si nos enfermamos no hay ayuda. ¿Pero tienen que ir al médico?¿A dónde?", relata Rodolfo, jornalero.
Duermen hacinados en unas barracas o galleras como le llaman ellos. Silvia es una jornalera que llegó embarazada. Debido al intenso trabajo bajo un sol inclemente, abortó. Tuvo que caminar más de una hora para llegar a la clínica más cercana y ser atendida.
En esta finca los niños y las mujeres trabajan junto al esposo, pero no reciben salario alguno.
Otro caso es el de Amelia. También llegó embarazada junto con su esposo. Se alivió apenas el lunes ayudada por una partera. No ha tenido atención médica.
“¿Cómo te sientes? Me siento mal todavía. ¿Qué te duele? La matriz. ¿Te duele tu matriz? ¿Quisieras que te viera un médico? "Sí pues para ver como quedé", cuenta Amalia.
La pequeña hija de Amalia de 4 días ha corrido con suerte, a pesar de las condiciones infrahumanas en esta finca afortunadamente todavía no se enfermado.
Reciben dos comidas diarias pero el menú es siempre el mismo: frijol, pasta, tortillas y atole.
La propietaria de la finca, Celia Ramírez, niega que tenga a sus trabajadores en pésimas condiciones:
"La comida se les da y se les da bien, se les da pollo, verdura, huevos, arroz, pasta..."
Sin embargo, basta ver la cocina para saber que ahí no se cocina ni se sirve lo que dice la propietaria.
Este día, el grupo Beta Sur, acompañado por la policía sectorial, rescató a 86 jornaleros guatemaltecos de esta finca y que no podían salir porque tampoco les han pagado su sueldo.
"Se va a llevar a la delegación de Tuxtla Gutiérrez y se espera que llegue el administrador para que les pague el sueldo que les deben", dice Jorge Alberto Oropeza, oficial del grupo Beta Sur.
La propietaria tiene una tienda y todos sus trabajadores de adeudan. Es una especie de tienda de raya, de aquellas, de la época de la colonia.