CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 20, 2005.- El Domingo de Ramos abre solemnemente la Semana Santa; con las palmas se recuerda la entrada de Jesús a Jerusalén. “Acompañemos con fe a nuestro Señor en su entrada triunfal a la Ciudad Santa, para que participando ahora de su cruz, podamos participar un día de su gloriosa resurrección y de su vida”, manifestó el cardenal Norberto Rivera.
La liturgia de las palmas anticipa en este domingo el triunfo de la resurrección, mientras que la lectura de la liturgia es una invitación a entrar concientemente en la Semana Santa de la Pasión de Cristo.
“Al celebrar el Domingo de Ramos no podemos quedarnos sólo con una escenografía diferente a la de otros domingos y mucho menos reducir nuestra asistencia a llevarnos unos ramos que guardaremos como recuerdo; proclamemos hoy nuestra fe en Cristo muerto y resucitado”, agregó el cardenal Rivera.
Este domingo, centenares de católicos llegaron hasta la Catedral Metropolitana para bendecir sus ramos y dar inicio a las Semana Mayor.
El cardenal Norberto Rivera dijo a los fieles que Jesús no pretende triunfos políticos.
“El mesianismo de Jesucristo es distinto, ya que su horizonte no es el triunfo personal, ni la conquista política ni social, mucho menos el dominio por la fuerza, su mesianismo va a lo profundo del ser humano, a liberarlo del pecado, a darle trascendencia llevándolo a la vida eterna", agregó.
El arzobispo primado de México, llamó a los católicos a sumarse a la celebración de la Semana Santa, aun desde los lugares de vacación y descanso.