Celebran lavatorio de pies en Catedral y La Villa



por: Carmen Jaimes Arenas y Bertha Alicia Galindo
Fuente: Noticieros Televisa




El Cardenal Norberto Rivera y monseñor Diego Monroy realizan en Catedral y la Basílica el lavatorio de pies, como el que Cristo efectuó a sus apóstoles






CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 24, 2005.- El acto máximo de humildad, el Cristo arrodillado que lava los pies de sus Apóstoles.

El ejemplo del servicio que siempre puede prestarse al prójimo, sin importar cargos, títulos, o niveles sociales.

La tradición se cumplió una vez mas. A dos mil cinco años de distancia - según lo establecen las escrituras-, de aquel día en que Jesús lavó los pies de los doce Apóstoles.

Este jueves Santo en Catedral el rito se revivió en manos del Cardenal, Norberto Rivera Carrera.

El agua que limpia, la mano que consuela los pies del hermano, la tela que seca e invita a seguir el camino de servicio propio del sacerdocio.

Es la misa de Eucaristía “San Juan, el cuarto evangelista, nos descubre su significado presentando a Cristo, amando a los suyos hasta el extremo, sirviendo hasta postrarse para lavarles los pies y concluyendo de la misma manera, lo que yo he hecho por ustedes también ustedes háganlo”, señaló el también arzobispo primado de México.

En el rito de Catedral, se lavaron los pies de doce seminaristas quienes se comprometieron a repetir el acto de humildad. Ejemplo para creyentes y no creyentes

En el encuentro de Jueves Santo, las hostias consagradas -como es tradición-, se depositaron en el " Monumento", sitio especialmente adornado para que los fieles hagan la oración de Acción de Gracias.

El acto previo al ayuno del Cristo, al Viernes Santo, en que se conmemora el juicio en que Jesús fue condenado a morir en la Cruz.

CELEBRACIONES EN LA BASÍLICA

En tanto, en la Basílica de Guadalupe el lavatorio de pies se llevó a cabo en manos de monseñor Diego Monroy Ponce.

"Consciente de que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas y sabía que había salido de Dios y a Dios volvía se levantó de la mesa, se quitó el manto y tomado una toalla se la ciñó, echo agua y se puso a lavar los pies a sus discípulos y se los secó con la toalla que se ciñó", señaló monseñor Monroy.

Es el Jueves Santo, un día para la Iglesia Católica declarado día del amor fraterno cuando Jesucristo dio el mandato de “amemonos los unos a los otros”.

"Para poder ser de Dios hay que dejarse lavar, hay que dejarse servir, hay que dejarse amar", agregó el prelado.

Momentos después fue celebrada la Eucaristía en memoria de la Última Cena, en memoria de Jesús en la Cruz.

Con el Santísimo en manos, una procesión rodeó la Basílica para regresar a adorarlo.

"Es la adoración del Santísimo, el símbolo de la Eucaristía que quedó instituida en la iglesia católica desde aquélla noche en la que Jesús cenó con sus discípulos"


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