CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 27, 2005.- La noche de Pascua, la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México se iluminó con cientos de velas, encendidas por los fieles, para anunciar el fuego nuevo de la Resurrección. El cardenal Norberto Rivera Carrera encabezó la ceremonia litúrgica, que inició a las 10 de la noche del Sábado de Gloria y terminó en los primeros minutos del domingo de Resurrección.
“Y es que, desde la resurrección de Cristo ha comenzado una nueva época para la humanidad, que nosotros debemos hacer presente viviendo pascualmente”, aseguró el también arzobispo primado de México.
Católicos del Distrito Federal y de estados vecinos llevaron velas y agua en diversos recipientes, hasta la Catedral Metropolitana, para recibir la bendición del Sábado de Gloria.
“Esta nueva vida se tiene que caracterizar por el amor, creyendo en los criterios del evangelio y esperando los bienes definitivos”, señaló Rivera Carrera.
Al iniciar la ceremonia de Pascua, se apagaron las luces de la Catedral, el cardenal Norberto Rivera encendió el cirio pascual y recorrió en procesión todo el recinto religioso y poco a poco se encendieron las velas de los fieles.
En señal de solemnidad, por la vigilia católica, la iluminación de la Catedral permaneció apagada durante casi toda la liturgia.
El cardenal Rivera Carrera bautizó y confirmó a personas de todas las edades, en el altar mayor de la Catedral.