CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 1, 2005.- En caso de que el papa Juan Pablo II muera, se analiza la posibilidad de que el Congreso de la Unión otorgue un permiso al presidente Vicente Fox para viajar a Roma, Italia, en calidad de jefe de Estado, informó Armando Salinas Torre. En entrevista, el subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación (Segob) indicó que el titular del Ejecutivo Federal ha sido informado puntualmente de las acciones de acercamiento, de presencia y de solidaridad con líderes de la iglesia católica.
Y aunque no quiso adelantar vísperas, el funcionario advirtió que si el mandatario mexicano viaja o no a Roma, será una decisión que él mismo habrá de tomar. Subrayó que independientemente de los momentos que se viven en el Congreso de la Unión, en su momento, se tendrá también que valorar el permiso para que Fox Quesada, sí así lo decide, dijo, pueda viajar.
Salinas Torre mencionó que el Gobierno Federal ha estrechado la comunicación con la embajada de México en el Vaticano, la Nunciatura y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) para que en el momento del deceso del Santo Padre, participe en los trámites y actos protocolarios de acuerdo con las convocatorias entre ambos países.
"Estamos preocupados. Hemos tenido contacto con los líderes de la iglesia católica, con la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y, por supuesto, con la Nunciatura, con el único ánimo e interés de manifestarle nuestra solidaridad como parte del gobierno encargado de las relaciones del Estado con las iglesias", sostuvo.
Recordó que Juan Pablo II es el jefe de Estado del Vaticano, de la Santa Sede, pero además es el líder y jefe de la iglesia católica, y señaló que la mayoría de mexicanos profesan esa religión, por lo que en esa doble acepción, subrayó, tendríamos que tener la presencia del Estado mexicano.
El funcionario destacó que Juan Pablo es un líder excepcional del siglo XX, además de que ha demostrado un especial afecto al pueblo mexicano a través de las visitas que ha realizado aquí. Resaltó que en conversaciones con el nuncio apostólico Giuseppe Bertello, han expresado la preocupación por el estado de salud de Su Santidad y la solidaridad del gobierno.