Conoce la biografía de Juan Pablo II, haz click aquí Haz click aquí para participar en el chat con Jesús Serrano Sánchez, especialista laico en asuntos religiosos
CIUDAD DEL VATICANO, abr. 5, 2005.- Desde que se abrieran las puertas de la Basílica de San Pedro, poco antes de las 20:00 horas locales del lunes, para dar el último adiós al Papa Juan Pablo II, son ya miles las personas que han desfilado delante de él.
Tres horas antes se procedió al traslado desde la Sala Clementina del Palacio Apostólico un solemne y acto único al que sólo unos pocos pudieron asistir, entre ellos, Antonio Berumen, uno de los organizadores de las últimas visitas del pontífice a México.
"Yo organicé los viajes del Papa a México", comentó a Notimex Berumen, colaborador de la Nunciatura Apostólica en México.
"Es una gran cercanía haber estado en cuatro de las cinco visitas y ahora vengo al último viaje, que creo es el más importante de todos", señaló.
Berumen, quien ha venido para despedirse de su huésped más importante, definió a Juan Pablo II como "una persona muy cariñosa, que se acordaba mucho siempre de México", de hecho, para él Juan Pablo II es lo que ha sido gracias a este país.
"El calor tan cercano que el Papa experimentó de los mexicanos durante su primera visita marcó todo su pontificado, su efusivo cariño por los demás", manifestó.
Con nostalgia recordó cómo el Papa veía a los enfermos: "era como ver al mismo Cristo, los trataba a todos con gran devoción".
Berumen dijo que tampoco olvidará el día en que se quedó encerrado dentro del elevador con el Papa, durante su quinto viaje, "nos quedamos en un piso intermedio y tuvimos que pasar por la cocina, ante la incredulidad de todos los cocineros".
"Al principio no supieron cómo reaccionar, luego todos le besaron la mano, y el Papa (Karol) Wojtyla se despidió con un: gracias por la comida", explicó Berumen.
Ahora, después de tantos encuentros, Berumen decidió venir a Roma, Italia, para rendirle un último homenaje, se quedará hasta el funeral, pero todavía no sabe si estará en San Pedro para cuando se anuncie al sucesor de Juan Pablo II.
Ante la posibilidad de un Papa mexicano, Berumen dijo que "no quiero apostar por nadie porque, como siempre dicen, quien entra Papa sale cardenal. En lo que tengo gran confianza es en que el Espíritu Santo sigue mandando en la Iglesia".
"Si a pesar de nosotros, ha seguido (la Iglesia) a través de 2000 años es que tiene algo de santa, y deberá ser eso, un Papa bueno, un Papa santo, que es lo que todos esperamos, aunque como éste será muy difícil igualarlo", sentenció Berumen.
Aunque aún no se conoce si el próximo pontífice viajara a México o no, Berumen contempla la posibilidad de participar también en sus visitas: "si el Papa me lo permite lo haría con mucho gusto, seguir sirviendo a la sede de Pedro".
Este martes, Berumen visitó de nuevo el cuerpo de Juan Pablo II, esta vez dentro de la Basílica de San Pedro, donde permanecerá hasta el día de los funerales, el próximo viernes, después descansará en el lugar dejado por Juan XXIII, dentro de las grutas vaticanas.