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CIUDAD DEL VATICANO, Vaticano, abr. 8, 2005.- El presidente Vicente Fox hizo historia al acudir a los funerales de su Santidad Juan Pablo II en la Basílica de San Pedro.
"Finalmente la despedida, la despedida de todos, vi bastantes lágrimas, hasta a tu servidor le salió una lagrimita o dos por ahí, también, al ver ya el féretro entrar a la Basílica de San Pedro; así que, también reflexioné sobre la responsabilidad mía, de representar aquí a México, representar a las y los mexicanos, representar a los indígenas, representar a los pobres, representar a todo el país para venir a extender nuestra condolencia, nuestro sentido pésame, nuestro dolor por la pérdida del Papa y a expresar una vez más esta relación tan cariñosa, tan amorosa del pueblo de México con el Papa y del Papa con el pueblo de México", dijo Fox Quesada.
El presidente Fox arribó a Roma minutos después de las cinco de la mañana, hora local, acompañado de su esposa Marta Sahagún, de sus hijas Ana Cristina y Paulina y de los secretarios de Relaciones Exteriores y del Trabajo.
El primer mandatario se trasladó al hotel para hacer un ajuste de tiempo.
A las nueve de la mañana, una hora antes de empezar el servicio solemne para los funerales de su Santidad Juan Pablo II, el presidente fox llegó a la Santa Sede.
"Estando cerca y teniendo en frente este féretro no te queda más que reflexionar en muchas cosas, oy a señalar dos de ellas: una, recordar al Papa y la visita del Papa a México, recordar muchos de los momentos que nos tocó convivir con él, allá, en nuestro país, recordar muchos de sus mensajes, recordar muchas de las impresiones, las fotografías, las imágenes; recordar mucho la entrega de los mexicanos a Su Santidad.
"Y la otra: reflexión, sobre la vida, sobre la muerte, sobre lo que es ser humano y la importancia de ser para los demás”, afirmó el primer mandatario.
El presidente Fox y su esposa se colocaron del lado derecho del altar, junto a otros 200 jefes de Estado y de Gobierno.
"Fue muy limitada la posibilidad de saludar a algunos de los jefes de Estado, porque básicamente nos fueron llevando a cada uno con cierto orden a nuestro lugar, y alcanzamos a saludar los que estaban cerca, nada más; así es de que ninguna oportunidad de tratar asuntos y ni siquiera de poder saludar personalmente a varios de ellos en la entrada y la salida, con esa multitud que había", comentó el primer mandatario.
El presidente Fox aseguró que con esta asistencia a la Santa Sede no se pone en riesgo el Estado Laico en el País:
"El Estado laico mexicano es una institución también, es una institución que es muy favorable para el país, es importante y valioso, es conveniente esa separación de Iglesia-Estado, pero a la vez también, hoy en día las relaciones tan estrechas con la Iglesia, que es una institución más dentro de nuestro país, una institución con una intensa presencia a lo largo y ancho del país”.
Dijo que la relación de México con el Vaticano ha ido creciendo durante su administración:
“A mí me parece que cada vez, diría yo, se ve con más naturalidad esta relación, más que por mi caso, puesto que yo soy católico, pero la relación por ser de respeto, la relación por ser constructiva, la relación por ser provechosa para el país, crece día con día”.
Anunció que hablará con las autoridades eclesiásticas de nuestro país para donar el Papamóvil que uso Juan Pablo II en sus visitas a México y exhibirló de forma permanente al publico:
"Porque es un monumento ese Papamóvil, es una imagen que trae muchos recuerdos y que me parece que va a ser muy apreciado ponerlo quizá en la Basílica de Guadalupe o a ver en que otro lugar”.
Visiblemente conmovido, luego de asistir a los funerales de su Santidad el Papa, el presidente Fox caminó por las calles de Roma, comió en un restaurante y por la noche regresó a la Ciudad de México.