Conoce la biografía de Juan Pablo II, haz click aquí CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 15, 2005.- Antonio es un admirador de Pedro Infante, y al igual que mucha gente, este viernes acudió al Panteón Jardín, vestido igual que su ídolo.
"Su carisma, el humor que tenía, la alegría que desbordaba en las canciones con que él levantaba al pueblo, eso es lo que a mí me gusta”, comentó Antonio.
El atuendo de Pedro Infante es lo que le ha dado de comer en los últimos 15 años.
“Cuando me subo en un carro me explayo, hasta les hago caras a la gente y bailo arriba de los carros, y la gente queda a gusto conmigo. Yo me siento a gusto cantándole a mi pueblo, porque yo les digo: prefiero cantarles a ustedes y no estar en un estudio de televisión o de cine”, dijo Antonio.
Ya son 48 años de la muerte del ídolo de Guamúchil, Sinaloa. Por eso el pueblo como cada año, visita la tumba de Pedro.
“A mi se me quedó grabada la voz y dije: algún día voy a tratar de cantar como ese hombre”, afirmó Tomás, otro admirador del gran ídolo de México.
Desde la mañana de este viernes se ofició una misa en memoria de Pedro Infante.
“Para recordar a alguien que dejó una huella muy profunda y celebrar nuestra fe, ver que todos estamos llamados a la salvación y reunirnos para pedir por él y pasarla alegres un rato”, explicó el sacerdote Sergio Oliva.
Dos lonas y un templete fueron suficientes para reunir a decenas de admiradores. Pedro Infante, difícilmente será olvidado.
“Con un carácter maravilloso, malcriado y mal hablado como siempre fue, peñiscándole a las muchachas las pompas, haciendo diabluras y levantando los vestidos”, recordó Irma Infante, hija de Pedro Infante.
Habrá comida, dulces y música hasta las 5:00 de la tarde, recordando a quien consideran la más grande figura del cine mexicano.