Descarta Cardenal Rivera suceder a Juan Pablo II



por: Agencia
Fuente: NOTIMEX




Rechaza Norberto Rivera ser el sucesor de Juan Pablo II; aseguró que a nadie le ha dicho, ni le dirá por quien será su voto en el Cónclave






CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 17, 2005.- El cardenal Norberto Rivera Carrera, uno de los tres mexicanos que participarán en el próximo cónclave, aseguró que la elección papal es muy diferente a la política, ya que en el primero sólo votarán los cardenales, por tanto, "fuera manos".

En entrevista antes de su viaje a Roma, explicó, con buen humor, que en la política se trata de una votación de todo el pueblo, por lo que se puede especular fácilmente, pero en el cónclave, reiteró, sólo los cardenales y nada más.

Según el Arzobispo Primado de México, considerado uno de los papables, "jamás a nadie le he dicho por quién daría mi voto", y precisó, en tono bromista, a los medios "menos".

Además, se descartó como papable... "¿A usted le gustaría?", se le preguntó; "para nada", respondió, y es que "todo ser cristiano puede ser elegido como el sucesor de Pedro", y "no sólo los cardenales, como muchos creen".

Si ha pasado el caso, dijo, los han ordenado sacerdotes, obispos y después ya son pontífices, como Alejandro VIII, "aunque después se regresan al convento y se dicen yo ¿por qué?", resaltó.

Apuntó que el tema de la sucesión algunos periodistas lo tratan amablemente y otros de manera más agresiva, pero es un tema que al final no tiene ningún sustento hasta el día del cónclave, precisó.

Rivera Carrera nació el 6 de junio de 1942 en La Purísima, Tepehuanes, Durango, y fue ordenado el 3 de julio de 1966 de manos de Su Santidad Pablo VI.

La consagración episcopal fue el 21 de diciembre de 1985 y fue nombrado obispo de Tehuacán por Juan Pablo II. Además fue creado y publicado Cardenal de la Iglesia también por el "Papa Mexicano", el 18 de enero de 1998 y le impuso el birrete cardenalicio en el consistorio de 21 de febrero del mismo año.

Cargos en la Arquidiócesis de México: en la actualidad es arzobispo primado de la Arquidiócesis de México y fue promovido por Juan Pablo II el 26 de julio de 1995. Fue profesor de Eclesiología en la Universidad Pontificia de México.

En el Episcopado Mexicano es secretario ejecutivo del Departamento de Pastoral Familiar, en la Comisión Episcopal para el Apostolado de los Laicos. Fue presidente de la Comisión Episcopal Pastoral Familiar de 1992 a 1995.

También fue nombrado presidente de la Comisión Episcopal de Cultura para el Trienio 2004-2006; miembro del Pontificio Consejo para la Familia, desde noviembre de 1993, y de la Congregación para el Culto Divino.

Cursó sus estudios de filosofía en el Seminario Diocesano de Durango y la Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma, como alumno del Colegio Pío Latino Americano, consiguiendo la Licenciatura en Teología.

Fue vicario en la Parroquia de Río Grande, en Zacatecas; profesor de Teología Dogmática en el Seminario Mayor de Durango; asesor diocesano del Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana; prefecto de disciplina en el Seminario de Durango; asesor diocesano del Movimiento Familiar Cristiano; y encargado de Comunicaciones Sociales de la Arquidiócesis de Durango.

Participó en el Sínodo de América que se realizó en la Ciudad del Vaticano del 16 de noviembre al 12 de diciembre de 1997. Asimismo, la oficina de prensa de la Arquidiócesis Primada de México envió el perfil del purpurado, que se describe a continuación.

Lema episcopal: Lumen Gentium: La Iglesia Luz de las Naciones. En él destaca su amor por la iglesia. Hombre formado en una familia humilde pero de profunda fe y piedad; inteligente, pragmático y lúcido.

Para sostener a su familia, su padre trabajó como inmigrante en Estados Unidos. Desde pequeño mostró un gran empeño en sus labores; siempre ha sido un luchador, un hombre de realizaciones muy concretas.

En la actualidad mantiene una relación cercana con sus hermanos. Sus padres han vivido con él (su padre hasta su fallecimiento, de quien él mismo reconoce haber recibido mucho en la educación).

Su visión personal incluye siempre la dimensión sobrenatural, y a la vez está claramente anclada en situaciones concretas, por lo que se ha preocupado por desarrollar proyectos específicos con metas claras.

Su talante muestra el carácter del típico mexicano, lo que implica franqueza, modo directo de hablar, que incluso a muchos puede sonar fuerte.

Muestra constantemente su interés por permanecer cerca de la gente, manifiesta preocupación permanente por mantener relaciones cordiales con todos los sectores de la sociedad, de todos se reconoce pastor: con políticos de diversos partidos, empresarios, y líderes de otras iglesias.

De hecho, desde hace años es el presidente del Consejo Interreligioso, lo que habla de su sentido ecuménico y de diálogo.

Busca la cercanía con los más desprotegidos: por ejemplo, durante la celebración navideña y pascual en cárceles. Gracias a su gestión durante su episcopado en esta ciudad y con la ayuda de empresarios ha logrado la liberación de más de cinco mil reclusos.

Logró hacer uno de los anhelos más sentido de los mexicanos, la canonización del indígena San Juan Diego, con lo que mostró su preocupación por los indígenas para quienes creó en la arquidiócesis un área de pastoral coordinada por uno de sus obispos auxiliares.

Asimismo, siempre está pendiente de la realidad social mexicana centrando su interés en los inmigrantes, de quienes constantemente hace una férrea y profética defensa. Muestra de ello, la fundación que hizo en su diócesis del primer Seminario Hispano para atender a los inmigrantes radicados en EU.

Cuenta con una alta capacidad de organización para gobernar: ha estructurado de manera eficiente el funcionamiento de la diócesis más grande del mundo estableciendo un gobierno colegiado con sus nueve obispos auxiliares, consejo episcopal que funciona como órgano central de gobierno.

Posee una doctrina clara y sólida. Es defensor de la vida, enfrentando abierta y públicamente a quienes atentan contra ella. Sus buenas relaciones con políticos y empresarios no han evitado que hable claramente contra sistemas que mantienen la pobreza.

Está convencido de que es importante mantener presencia en los medios de comunicación como un modo de evangelización, y le ha dado un nuevo gobierno y vitalidad al santuario más grande del país y el segundo de mayor afluencia de peregrinos en el mundo: la Basílica de Guadalupe.

Recuperó la catedral como su sede episcopal celebrando puntualmente la eucaristía cada domingo al mediodía y rescatando la belleza y la dignidad de la liturgia en su arquidiócesis.

En unión con el gobierno federal y la iniciativa privada ha logrado la restauración de este templo (la Catedral amenazaba con colapsarse, en este momento se realizan los retoques finales) que es el monumento artístico más importante de América.


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