CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 20, 2005 .- El nuevo Papa, Benedicto XVI hizo una visita de 10 días a México en 1996. Llegó al aeropuerto el 3 de mayo. Fue recibido por el entonces Nuncio Apostólico en México Jerónimo Prigione.
El Papa Juan Pablo II lo envió a nuestro país para encabezar una reunión de los Obispos de América Latina que entonces conducían la correcta aplicación de los dogmas de la Iglesia Católica.
En su calidad de Presidente de la Congregación Pontificia para la Doctrina de la Fe, el cardenal Ratzinger se trasladó a Guadalajara, sede del encuentro.
No quiso quedarse en un hotel, así que prefirió hospedarse en el templo de la Madre de Dios, una sencilla parroquia.
Ahí, fue su anfitrión el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez.
Los trabajos duraron 4 días. El cardenal Ratzinger dejó a 23 obispos latinoamericanos y 3 cardenales claras instrucciones de rechazo a temas como transexualismo, eutanasia, aborto, uso de embriones congelados, drogas, proliferación de sectas y teología de la liberación.
También en su visita exigió a las autoridades civiles el esclarecimiento de la muerte del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo.
Ofreció dos conferencias de prensa en italiano y una entrevista exclusiva a Televisa, donde mostraba su buen humor.
En su visita a México en 1996 se postró ante los pies de la Virgen de Guadalupe. Ofició en español una misa concelebrada con el cardenal Norberto Rivera Carrera.
"Nosotros hemos venido en peregrinación a este santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de México y de toda América Latina para rendir un homenaje de filial veneración a la Madre de Dios, con alegría y con profundo entusiasmo", expresó el entonces Cardenal Ratzinger.
En esa visita reconoció la importancia que tuvo para el Papa Juan Pablo II que su primer viaje fuera a México.
Apenas fue elegido el Papa Benedicto XVI y ya tiene una invitación oficial para que visite México por parte del Presidente Fox, pero además la Conferencia del Episcopado Latinoamericano tiene pendiente su V Asamblea en el 2007 y la directiva propondrá al nuevo Papa que la presida como es costumbre y que sea en América, sin descartar como sede a nuestro país.
Ahora, México siempre fiel, espera que después del Papa amigo Juan Pablo II, el nuevo Pontífice, también lo sea.