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CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 24, 2005.- Amanecía el domingo y sobre el Paseo de la Reforma ya había gente que participaría en la Marcha del Silencio en apoyo a Andrés Manuel López Obrador.
Algunos grupos caminaban rumbo al Museo Nacional de Antropología, sitio de arranque de la manifestación.
Otros más esperaban en lugares como el Monumento a la Independencia, la Glorieta de la Diana o el Hemiciclo a Juárez en la Alameda.
El corte a la circulación de vehículos en Reforma empezó a las 6 de la mañana. Minutos después la gente se apoderó de esta vialidad en ambos sentidos.
En medio de la multitud, los comerciantes vendían de todo, desde sombreros, banderas y comida, hasta pañuelos, globos lazos y cubrebocas con fotografías y frases de apoyo para Andrés Manuel López Obrador.
Abundaron las pancartas y diferentes objetos a favor de López Obrador.
Un área para los invitados especiales, dirigentes y gobernantes del PRD era férreamente resguardada por un triple cordón de mujeres con playeras rojas.
A las 10 de la mañana inició formalmente la Marcha del Silencio frente al Museo de Antropología, sin Andrés Manuel López Obrador, quien intentó incorporarse al contingente en el cruce de Reforma y Circuito interior, pero la multitud hizo imposible que descendiera de su auto.
López Obrador tuvo que ser trasladado en un vehículo por calles paralelas hasta las inmediaciones de la Glorieta del Ángel.
Ahí pudo incorporarse a la marcha acompañado de sus tres hijos.
Eran las 10 de la mañana con 45 minutos.
A partir de este punto López Obrador caminó despacio, rodeado de una multitud de simpatizantes que quería saludarlo, tocarlo, que le gritaba frases de apoyo.
Conforme López Obrador se acercaba al Zócalo la multitud se compactaba.
A la altura de La Alameda la gente iba codo a codo.
En el entronque con avenida Madero fue necesario poner vallas metálicas y mas cordones humanos de seguridad para restringir el paso de simpatizantes.
Muchos contingentes tuvieron que entrar al Zócalo por calles paralelas.
“Nadie somos acarreados todos venimos por nuestra propia voluntad”, señaló Arnulfo Hernández, uno de los participantes.
A las 12 del día con 15 minutos, los cohetes anunciaron la llega de Andrés Manuel López Obrador a la Plaza de la Constitución desbordada de personas en todas sus calles.
En el templete, instalado de espaldas a Palacio Nacional, solo hubo dos mensajes.
Pero la multitud solo quería escuchar a Andrés Manuel López Obrador.