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CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 25, 2005.- El titular de la Secretaría de Seguridad Publica (SSP) federal, Ramón Martín Huerta, destacó que lo importante de la Marcha del Silencio en apoyo a Andrés Manuel López Obrador, no fue el número de asistentes sino que no se presentó ningún hecho violento.
El funcionario dijo que el reporte del número de personas que marcharon en apoyo al político tabasqueño no es una cuestión relevante, a pesar que la dependencia emitió cifras sobre este tema.
Al ser cuestionado acerca de que la dependencia a su cargo estimó la participación de 120 mil personas, casi 10 por ciento de la cifra que reportó la SSP del Distrito Federal, Martín Huerta respondió que no tiene intención de debatir sobre ese punto.
Por el contrario, indicó, lo destacable es que durante el desarrollo de esta manifestación no hubo incidentes o agresiones contra instalaciones federales que se ubican en la ruta que cubrió el contingente.
Al término de la inauguración de los cursos para custodios de los penales, señaló que la Policía Federal Preventiva (PFP) sólo le correspondió el cuidado de los edificios y no dar importancia a las cifras.
De acuerdo con la SSP capitalina, el número de personas que apoyó a López Obrador fue de un millón 200 mil, y la dependencia federal emitió un comunicado en el que daba cuenta de sólo 120 mil asistentes.
Martín Huerta tomó protesta a 67 elementos que conformarán la Fuerza de Seguridad Penitenciaria como el objetivo de cuidar el orden y la disciplina en los Centros Federales de Readaptación Social (Ceferesos).
Explicó que estos nuevos elementos forman parte de la transformación de los cuerpos policíacos para convertirlos en guardias especializados que resguarden a los criminales de alta peligrosidad.
En ese sentido, garantizó que la seguridad en estos penales se mantendrá, aunque reconoció que en estos centros siempre se vive una calma que no es total por la peligrosidad de los delincuentes.
El titular de la SSP federal añadió que sigue siendo un reto evitar que los narcotraficantes intenten tomar por asalto los centros penitenciarios y rescatar a sus líderes, pero para evitarlo se aplican medidas estrictas para el control de estos centros.