NUEVO LAREDO, México, mayo 11, 2005.- Como desafortunada, alejada de la realidad y ofensiva para México es calificada la construcción de muros en la frontera sur de los Estados Unidos con México para prohibir la entrada de inmigrantes ilegales. "No maltraten, no ofendan a las personas migrantes. Acá no necesitamos, lamentablemente, barreras, ya el río mismo hacer una barrera, ya el río mismo es una frontera", defendió el obispo de Nuevo Laredo, Ricardo Watty Urquidi.
El caso más reciente es la construcción, por marines estadounidenses, de una barda perimetral en el Colegio de la Comunidad de Laredo, Texas, a pocos metros de distancia del río Bravo.
"Esa es la cerca que fue construida por el Colegio de Laredo Community College, fue construido por elementos de los Marines y es entrenamiento para los Marines", explicó John Montoya, jefe de la patrulla fronteriza del sector Laredo.
El jefe de los guardafronteras asegura que el muro metálico, desmontable en caso de la creciente del río, de 1.7 kilómetros de largo, ayudará a frenar el tráfico de drogas del lado mexicano.
La barda tuvo un costo de 300 mil dólares.
"Habían encontrado personas ahí que habían pasado con mochilas que traían como 500 libras de marihuana" según John Montoya.
El Consulado mexicano en Laredo, Texas, estima que la seguridad fronteriza deben tratarla bilateralmente los Estados Unidos y México.
"Es por la vía de la cooperación en estas cuestiones de seguridad fronteriza, porqué, porque la seguridad fronteriza es una cuestión de responsabilidad compartida", apuntó Daniel Hernández Joseph, cónsul de México en Laredo, Texas.
Estadísticas del departamento de Inteligencia de la Patrulla Fronteriza indican que de octubre de 2004 al pasado mes de marzo, los agentes fronterizos habían arrestado a 33 mil 147 indocumentados, en su mayoría mexicanos, y asegurado 35 toneladas de marihuana y más de una tonelada de cocaína con un valor estimado de 123 millones de dólares.