CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 20, 2005.- Cuenta con 6 torres de vigilancia, muros de 20 metros de altura con mallas de púas y 7 módulos de revisión, conocidos como retenes, vigilados por 400 custodios, que hacen casi imposible una fuga. Pero el capo guatemalteco, Otto Roberto Herrera García, burló todos los sistemas de seguridad del Reclusorio Sur.
Aún se ignora el camino y la forma que utilizó para fugarse, desde su dormitorio 9.
De haber escapado por la Aduana de Personas, tuvo que cruzar 4 módulos o retenes, cada uno vigilado por 20 celadores.
Entre el primer y segundo retén hay una distancia aproximada de 30 metros.
Entre el segundo y tercer retén, 20 metros, y entre el tercer y cuarto retén, 100 metros.
En caso de haber utilizado la Aduana de Vehículos, el guatemalteco tuvo que pasar 3 retenes.
Del dormitorio 9 al primer retén de Vehículos hay una distancia de 20 metros.
Del primero al segundo 20 metros, y del segundo al tercer retén hay una distancia de 50 metros.
Si Otto Roberto Herrera se descolgó por los muros del penal, primero tuvo que cruzar los anteriores retenes y después burlar un primer pasillo de seguridad, que se localiza entre el último retén de aduana y las 6 torres de vigilancia.
Y un segundo pasillo de seguridad que se ubica entre las 6 torres de vigilancia y las mallas con púas que rodean el penal y que dan a la calle.
La superficie del Reclusorio Sur es de 22 mil metros cuadrados, es decir, 2.2 hectáreas. En cualquier área, tanto de día como de noche, es visible el movimiento de reos y trabajadores.
Herrera García era uno de los 1,600 internos del Reclusorio Sur, acusado por delitos federales.
Ingresó a esta prisión el 24 de abril del 2004. Era considerado uno de los reos más peligrosos y violentos del Reclusorio Sur.
Desde esa fecha pasaba lista 4 veces al día: a las 7 de la mañana, a la una de la tarde, a las 6 de la tarde y a las 8 de la noche.
Se le vincula con el cártel de Sinaloa y con el de Cali, Colombia. Antes de ser detenido en la Ciudad de México, el 21 de abril del 2004, tenía su base de operaciones en Guatemala, según la PGR.
Contaba con 8 amparos concedidos por jueces federales, que evitaron su trasladado a un penal de máxima seguridad, como La Palma, en el estado de México.