CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 22, 2005.- En los próximos 10 años América Latina recibirá cerca de 300 mil millones de dólares en remesas de inmigrantes, de los que cerca de 80% se concentrarán en México, Centroamérica y el Caribe, revela la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En su estudio sobre migraciones internacionales "Remesas de mexicanos en el exterior y su vinculación con el desarrollo económico, social y cultural de sus comunidades de origen", la OIT destaca que el importe real de remesas que transfieren los mexicanos del exterior hacia sus comunidades de origen es una incógnita.
La investigación elaborada por el catedrático en comercio exterior y consejero financiero y comercial de México, Mario López, indica que si bien la cifra exacta podría no importar mucho, la magnitud del impacto de esas divisas es elocuente entre las familias, comunidades, municipios, entidades y el país en su conjunto.
Explica que de acuerdo con fuentes oficiales, como la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), en 2000 las remesas ascendieron a 8 mil 885 millones de dólares, aunque otras cifras señalan que pudieron haber sido por más de 12 mil millones de dólares.
Aún así, destaca que el monto de las remesas durante 2001, si se toma en cuenta la primera cifra, representaría un monto suficiente para cubrir los pagos netos por intereses de la deuda externa en el país, en ese año, los cuales sumaron 8 mil 504 millones de dólares.
El estudio refiere que el impacto económico de las remesas que los inmigrantes mexicanos envían al país se puede apreciar al compararlo con la exportación petrolera de México, pues representaría 69.5% de este rubro.
Sin embargo, el monto de las remesas rebasó en ese año 140% el envío de divisas por parte de otros mexicanos residentes en el país para la compra de activos en el exterior por su colocación en la banca comercial extranjera.
Asimismo, en una relación de 3.2 dólares a 1, en conjunto los envíos de trabajadores mexicanos dejaron 6 mil 196 millones de dólares más que los aportados por la balanza turística internacional, la cual fue excedentaria en 2 mil 699 millones de dólares, durante el año pasado.
Por su aportación de divisas al país, las remesas de los inmigrantes sólo fueron superadas el año pasado por los ingresos petroleros y por la inversión extranjera directa, que ascendió a 24 mil 730 millones de dólares, y en la cual participaron 5 mil 11 empresas de todo tipo, de las cuales mil 428 fueron maquiladoras.
A partir de la última década el ingreso de divisas por parte de trabajadores inmigrantes va en ascenso, al superar en 58 veces al monto por nueva inversión extranjera en el marcado accionario del país, que fue de 150 millones de dólares el año pasado.
También las remesas laborales fueron 714.5% mayores al ingreso neto por concepto de inversión extranjera de cartera, en el que se incluyen los bonos de deuda interna gubernamental adquiridos por el extranjero.
El documento señala que a pesar de que las remesas son extremadamente significativas y estratégicas para México se dirigen sobre todos al consumo familiar en el país.
No obstante, precisa, en los últimos años se ha comenzado a modificar, pues una parte de los recursos se han comenzado a reintegrar a las comunidades de origen de los inmigrantes y se dirigen a los propósitos como el financiamiento de vivienda o el establecimiento de negocios productivos.
Ante ello, la OIT ofrece una serie de recomendaciones para impulsar una estrategia que comprometa a los mexicanos en el exterior en el desarrollo económico, social y cultural de sus comunidades de origen.
Entre ellas están emprender un esfuerzo de coordinación interinstitucional para la formulación de esa estrategia; incorporar la sustentabilidad financiera a este proyecto, e impulsar proyectos productivos como parte de una política de combate a la pobreza.
Además, como parte de la estrategia, promover el desarrollo igualitario; incorporar una perspectiva de protección del medio ambiente, e impulsar y respaldar la formación de nuevas unidades productivas, entre otras.