CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo. 24, 2005.- A 12 años del homicidio del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en el aeropuerto Miguel Hidalgo de Guadalajara, la PGR no tiene ningún elemento de prueba de que se haya tratado de un complot o de que hayan participado funcionarios públicos en el crimen. En junio del 2001, la PGR reabrió el caso al encontrar presuntas irregularidades en la investigación anterior, en la que se había determinado que el homicidio se debió a una confusión durante una balacera entre dos grupos rivales de narcotraficantes.
Como resultado de esa primera investigación, dos integrantes del cártel de Tijuana fueron identificados como los autores materiales del homicidio: Francisco Murillo Díaz, alias "el Güero Jaibo", quien ya murió, y Edgar Nicolás Villegas, alias "el Negro", quien continúa preso.
Posteriormente, el caso fue enviado a la reserva por falta de mayores elementos.
Hace 4 años, la PGR reabrió ocho líneas de investigación, como la supuesta presencia en la hora y el lugar de los hechos del entonces director de la Policía Judicial Federal, Rodolfo León Aragón, presuntos vuelos de corporaciones federales de la Ciudad de México a Guadalajara horas antes del homicidio, además del supuesto acoso al cardenal Posadas Ocampo en los días previos a su muerte.
La PGR informó este martes que siete de esas líneas ya fueron plenamente agotadas, sin que se haya encontrado ningún indicio diferente al de la hipótesis de la confusión entre dos bandas de narcotraficantes, como el motivo del homicidio.
Sólo sigue abierta una línea, la que se refiere a la supuesta intervención telefónica al Cardenal Posadas, que se desprende de la declaración de un testigo.
En los próximos meses, la investigación del caso Posadas Ocampo podría ser por segunda vez enviada a la reserva técnica por falta de elementos.
Por su parte, algunos representantes de la Iglesia Católica insisten en que el homicidio se trató en realidad de un complot.