COLIMA, México, jun. 7, 2005.- Después de la explosión una lluvia seca y gris comenzó a caer en los alrededores del Volcán de Fuego. En poblados y rancherías las calles quedaron desiertas la mayoría de la gente permaneció en sus casas para evitar el contacto con esta ceniza que irrita ojos y garganta.
Aunque las autoridades únicamente ordenaron evacuar la comunidad de Juan Barragán, algunas familias de otros poblados decidieron alejarse de la zona para evitar el contacto con la ceniza.
"Por las enfermedades, ya ve que están saliendo muchas enfermedades en los niños y en uno también", apuntó Dolores Dueñas, habitante del Carrizal, Colima.
El Comité Científico que evalúa el comportamiento del coloso se reunió nuevamente. Determinaron que la fumarola de esta explosión se elevó a 8 mil 500 metros de altura y fue menor que las tres registradas en días anteriores.
"Es mucho menor, pero por la hora y el viento la onda sonora se sintió más y por eso la gente piensa que fue una explosión más grande", explicó Luis Salazar, director de Protección Civil de Colima.
Cuarenta y un habitantes de la comunidad de Juan Barragán, Jalisco, que fueron evacuados durante la noche amanecieron en un albergue ubicado en el poblado de San Marcos.
"Nos avisaron, nos dijeron que cuando sonara la alarma teníamos que desalojar y en eso andábamos cuando se escuchó el volcán, primero empezó a aventar lava y después tronó", declaró Amelia Reyna, evacuada de Juan Barragán, Jalisco.
La actividad microsísmica registrada en el coloso indica que en las próximas horas podría haber una nueva explosión de características similares.