CIUDAD DE MÉXICO, México, jun. 13, 2005.- Legisladores de oposición en la Cámara de Diputados respondieron al Presidente de la República, aseguraron que el crecimiento del país no está condicionado a la aprobación de las reformas estructurales. Reformas como la fiscal, la energética o la laboral.
Miguel Lucero Palma, diputado y vocero del Partido Revolucionario Institucional (PRI), declaró que "por supuesto que eso es falso, en primer lugar quisiéramos conocer a qué reformas se refiere, cuáles son las reformas, yo no he visto absolutamente nada serio que haya mandado el Ejecutivo al Legislativo donde nosotros pudiéramos sentarnos a decir: caray, si esto no pasa el país se detiene".
Priístas y perredistas señalaron que la reforma fiscal, producto de la Convención Nacional Hacendaria, no les fue enviada por el Ejecutivo.
Y que las reformas laboral y energética aún se encuentran en estudio.
Eduardo Espinoza, vicecoordinador Partido de la Revolución Democrática (PRD), dijo que "el presidente se refiere entonces a las reformas en materia energética, y hasta ahora sería un suicidio que los mexicanos pusiéramos a disposición de las empresas privadas extranjeras los recursos que nos permiten tener el principal ingreso del país".
Incluso el PRD recordó que en el periodo extraordinario que está por iniciar la próxima semana, se aprobará el nuevo régimen fiscal de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Los diputados del Partido Acción Nacional (PAN) cuestionaron a la oposición:
Pablo Alejo López, diputado y subcoordinador del PAN, dijo que "muchas veces tenemos poca memoria algunos políticos, debemos recordar que hay por lo menos dos iniciativas enviadas en estos seis años en materia de reforma energética; debemos de recordar que por lo menos en el 2003 se hizo una propuesta, más bien tres propuestas, una de ellas por el grupo parlamentario del PAN y dos iniciativas que presentó el Ejecutivo y que se trabajaron y se modificaron en diferentes propuestas para una reforma hacendaria".
La realidad es que la falta de acuerdos entre las distintas fuerzas políticas en el Palacio Legislativo de San Lázaro ha impedido aprobar las llamadas reformas estructurales.