WASHINGTON, Estados Unidos, jun. 16, 2005.- La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, afirmó este jueves que México coopera con las autoridades de su país para combatir en la región fronteriza la violencia, pero la situación es "muy grave". "Estamos preocupados por la violencia en la frontera. De hecho, lo hemos planteado a los más altos niveles del gobierno mexicano. Estamos recibiendo cooperación (de México), pero es un asunto muy grave", dijo la jefa de la diplomacia estadounidense.
Rice hizo esas declaraciones tras una rueda de prensa en la que explicó el propósito de su próxima gira por Oriente Medio y Europa.
Sobre la respuesta que da el gobierno mexicano al problema, dijo que los mexicanos tampoco quieren que haya violencia en las fronteras, pero es algo en lo que Washington "debe insistir".
La canciller recordó que Estados Unidos emitió, primero en enero y después en abril de este año, alertas de viaje por la violencia en la zona fronteriza.
En los últimos dos días, altos cargos del gobierno del presidente George W. Bush reiteraron la urgencia de atajar el problema de la violencia en la frontera sur, que cobra la vida de más de 600 personas este año en México, según informes de prensa.
El miércoles, el director de la Oficina para la Política de Control de Drogas de la Casa Blanca, John Walters, llevó ese mensaje a una audiencia del Comité de Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes.
El día anterior, el administrador adjunto de inteligencia de la Dirección Estadounidense Antidrogas (DEA), Anthony Placido, dijo en otra audiencia de la Cámara Baja que la corrupción y la ineficacia son los principales obstáculos que afronta México en el combate a las drogas.
La violencia se ha elevado en ciudades mexicanas fronterizas como Nuevo Laredo, donde el gobierno de México intensifica su combate al narcotráfico.
La creciente violencia en la frontera con México no es un fenómeno nuevo, pero en los últimos días acaparó una mayor atención de los medios de comunicación en EU.
El diario "The Washington Post" destacó este jueves, en primera plana, el asesinato de la semana pasada del jefe de policía de Nuevo Laredo, Alejandro Domínguez, pocas horas después de que jurase el cargo.