CHICAGO, Estados Unidos, jul, 1, 2005.- En una de las mayores protestas de las ultimas décadas en la ciudad de Chicago, miles de hispanos, en su mayoría mexicanos, marcharon este viernes para pedir una reforma migratoria. La policía estimó la multitud en unas 20 mil personas, mientras que los organizadores, participantes, y algunos medios de comunicación, consideraron el doble.
Desde las protestas de los años 60 por la Guerra de Vietnam, la llamada Ciudad de los Vientos no tenía una afluencia pública por alguna causa social de esta magnitud, de acuerdo con observadores y políticos.
La demanda de la multitud era una sola: amnistía para los migrantes indocumentados en Estados Unidos, algo que está fuera de la agenda política actual, pero que sirve para que algunos reclamen al menos una reforma migratoria.
La marcha recorrió un tramo corto, de la calle 31 a la 43, unos tres kilómetros, a lo largo de la Avenida Ashland, y la misma brevedad del recorrido la hizo más impresionante.
De hecho, el último contingente salió cuando el primero llegó al estacionamiento de un centro comercial local, que la hizo de "zócalo".
Los carteles y las mantas, hechas a mano, llevaban miles de consignas, tantas como miles eran los participantes. Algunas eran serias, como "No separen a las familias", o "Quien me va a dar amor si deportan a mis padres".
Y otras divertidas, como "No soy terrorista, soy el cocinero de tu restaurante favorito", y "Minuteman, your minute is up" (Minuteman, se te acabó tu minuto), en alusión al proyecto de "vigilantes" migratorios inaugurado en Arizona hace unos meses.
Sobre el mismo tema de los Minuteman, otra manta les decía: "Ya estamos aquí, míranos, a ver si somos terroristas".
Y una más preguntaba: Qué harías si los mexicanos dejáramos de trabajar un día?".
Otras pedían una "legislación para regularización", y muchas más hacían peticiones a nombre de los niños, ciudadanos estadounidenses, para que se respeten los derechos de sus padres, que no sean deportados y se evite la separación familiar .
En el mitin final hablaron algunos políticos, locutores de radio local -que convocaron a la marcha- y dirigentes de comunidades de oriundos.
Pero la voz real, la más fuerte, estaba debajo de la tribuna.
A gritos o por medio de sus carteles, de sus banderas, la gente coreaba alternadamente: "migrantes, unidos, jamás serán vencidos...amnistía, amnistía, amnistía".
La marcha se llevó a cabo sin ningún incidente a pesar de que la policía fue tomada por sorpresa, pues esperaban una cuarta parte de los participantes.
El Congreso estadounidense tiene sobre la mesa una serie de propuestas de reforma migratoria que atenderían al menos parcialmente la promesa de regularizas a millones de indocumentados en el país.
Se espera que tras el receso de verano, los legisladores retomen el tema y que la misma Casa Blanca invierta capital político para tratar de alcanzar acuerdo en alguna formula.
Se estima que en el país hay mas de diez millones de indocumentados, en su mayoría mexicanos.