CIUDAD DE MÉXICO, México, jul.5, 2005.- Cada día al Centro Histórico de la ciudad de México llegan 800 mil personas para realizar distintas actividades. Más del 50% llega en transporte público, principalmente en Metro y los demás en vehículos privados.
Existen pequeños conflictos entre las autoridades y los ciudadanos, ya que es molesto para ambas partes la aplicación de arañas en los automóviles.
Una conversación común entre policías y ciudadanos se da cuando el infractor pide que no sea inmovilizado su automóvil, por lo que es normal escuchar: “No, por favor”, “sólo paré un momentito a comprar”, y la réplica de las autoridades que se dejan venir como: “déjeme hacer mi trabajo”.
Dicha situación se repite diariamente en diferentes puntos de esta ciudad.
Desde que comenzó el operativo de los inmovilizadores, esta es una situación cotidiana en el centro de la ciudad, la gente lo que pide es un “momentito”.
Las autoridades dicen que hace falta un “Momentómetro”, para tratar de evitar dichos conflictos.
"Tenemos el caso de una señora que su mamá vive en el tercer piso, sube a ver a su mamá, la señora le hace un cafecito, se lo toma y para ella eso fue un ‘momentito’, explicó el subsecretario de Desarrollo Institucional de la Secretaría de Seguridad Pública, Enrique Pérez Casas.
La Secretaría de Seguridad Pública inmoviliza un promedio de 180 autos y recibe entre cinco y 10 quejas de todo tipo.
"Los políticos son el sector más inconforme, el chofer del diputado se siente diputado y se estaciona donde quiere, yo le aseguro que cada ciudadano cuando se inmoviliza, pues en primer lugar me destituyen de inmediato, segundo, tienen un pariente que no se qué y la influencia”, indicó Enrique Pérez Casas.
Las autoridades señalan que han sido parejos y que gracias a los inmovilizadores o arañas los índices delictivos en el Centro Histórico han bajado en un 32 %.
"Que lleguen y que me digan: vas a pagar la infracción porque no te quisiste mover, estoy de acuerdo, pero llegan, se estaciona el señor al lado mío, voy a mover mi auto y se me pone el señor, ¿qué hago?, ¿le echo el carro enfrente?", comentó el automovilista Oswaldo Romo.
En repetidas ocasiones, los policías de ordenamiento vial sufren agresiones por parte de los automovilistas, incluso cuando los autos son liberados.
"En marzo, estaba instalando un candado, llega el joven se sube al auto y se arranca y me lesiona mi pierna y luego me avienta la camioneta enfrente y me alcanza a pegar en el brazo derecho", recordó Luis Reyes, policía de ordenamiento vial.
"A la hora de que recogió su papeleta de pago, una señora lo que hizo fue aventarme el vehículo, quedando mi pie prensado entre el candado y la llanta, me fui directamente al hospital de Balbuena", relató, por su parte, la policía Jazmín del Valle.