GUADALAJARA, México jul. 5, 2005.- De manera inesperada llegó un pasajero al vuelo 185 de Aeroméxico proveniente de Tijuana con destino a la Ciudad de México, de un momento a otro se vivieron momentos de tensión, el avión tuvo que aterrizar de emergencia en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara. El nacimiento de un pequeño a 30 mil pies de altura, enloqueció a la tripulación.
“Lo que hizo el aeropuerto fue llevar al cuerpo médico que tenemos aquí, cuando aterrizó el avión se bajó a la señora, se llevó a las instalaciones de servicios médico y se estabilizó”, declaró Pedro Sánchez Mejorada, director relaciones públicas del Grupo Aeroportuario de Jalisco.
La madre, Noeli Mesino Pantoja, no esperaba al bebé; según su ginecólogo aún le faltaba más de un mes para el nacimiento.
“Sí, yo le dije que me sentía mal, entonces él le aviso a una aeromoza y ella anunció que si iba un médico abordo; me dieron incluso cobijitas de ahí y buscaron una perilla para ayudar al bebé, porque le digo, todo fue muy rápido”, recordó Noeli Mesino, madre del bebé.
Tres sobrecargos, dos pasajeras que ya habían sido madres y un médico general intervinieron de emergencia.
“Fue una cosa rápida, que sintió un dolor y luego se la llevaron pa’tras y la persona, él médico le dijo que pues, que pujara”, señaló Emiliano Rodríguez, padre del bebé.
La madre y el recién nacido fueron trasladados al hospital de maternidad López Mateos, donde se encuentran estables.
“Al momento de la exploración no presentó ningún dato de infección que pudiera ser de riesgo por el hecho de no haber sido atendido con medidas totalmente higiénicas”, informó Josefina Martínez, pediatra del Hospital.
Noeli Mesino tiene tres hijos y aún no sabe como nombrará al más pequeño, piensa que su nombre será muy especial, como fue el lugar donde nació.