CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 27, 2005.- El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, dijo que no es un líder moral ni un cacique político, y aseguró que no va a imponer a ningún sustituto ahora que deje su cargo, para iniciar su precampaña rumbo al 2006. “La gente va a decidir, en la democracia el pueblo es el que decide, va a haber una elección interna y esa es la regla, yo no voy a imponer, no aspiro a ser el líder moral ni el cacique político, serán los militantes del PRD y los ciudadanos”, dijo López Obrador, durante una entrevista exclusiva con el conductor Víctor Trujillo, para el programa El cristal con que se mira.
El jefe de Gobierno capitalino, quien el próximo viernes deja el cargo para dedicarse de lleno a su precampaña rumbo a las elecciones presidenciales del 2006, dijo estar tranquilo y resaltó que “la política implica riesgos y hay que enfrentarlos”.
Insistió en que va a sacar adelante su proyecto alternativo de nación, conformado por 50 puntos, que dio a conocer la semana pasada y señaló que el equipo es fundamental e imprescindible para lograr sus objetivos, por lo que “yo me voy a rodear de lo mejor que hay en el país de militantes del PRD y de la sociedad civil”.
El precandidato del PRD a la Presidencia de la República manifestó su confianza en el apoyo de la gente pues –aclaró- no cuenta con muchos recursos.
“Tengo confianza en que la gente nos apoye, no tengo otro recurso, es decir, que la posibilidad del triunfo va a depender de que la gente defienda nuestro proyecto. Si el pueblo de México no está de acuerdo con nuestra propuesta, no tenemos posibilidades de triunfo, porque no tenemos dinero, yo no voy a recoger dinero para comprometer mis principios y para someterme después a grupos de intereses creados”, dijo el todavía jefe de Gobierno capitalino.
“La misma gente se organizó en el desafuero, corrió la voz y defendió el punto, es lo que quiero que se haga en la campaña”, agregó el mandatario local.
A pregunta expresa de Víctor Trujillo sobre la diferencia de vivir en Los Pinos o en Palacio Nacional, López Obrador respondió que no se trata de un asunto superficial, sino de “buscar la justa medianía para el servidor público y evitar que haya una clase superior en México”.
“Los políticos están muy desprendidos de lo que sucede con la gente, no puede haber un gobierno rico y un pueblo pobre. La austeridad también puede liberar fondos”, aclaró López Obrador.