CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 28, 2005.- Desde antes de las seis de la mañana ya lo esperaban, todavía ni clareaba, unas 300 personas, simpatizantes aguardaban con flores al aún jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, ahora si, en su última conferencia de prensa: La número 1377. Era una fiesta: marimba, mariachis y una banda afinaban sus instrumentos. Los "seguidores" del tabasqueño formaron una valla para que el jefe de Gobierno desfilara como en alfombra roja.
El tronar de los cohetones dio aviso de que el gobernante se acercaba, mientras el ánimo en la gente crecía.
Los simpatizantes comenzaron entonces una amena batalla de porras; “Andrés, amigo, el pueblo está contigo”, “se ve, se siente, Obrador es Presidente”, mientras el secretario de Vialidad, Francisco Garduño, coordinaba a los elementos de Seguridad para preparar el arribo de su jefe,a la conferencia número 147 del 2005.
Finalmente a las 6:20 de la mañana, el invitado principal llegó. “Nico” estacionó el tan popular cochecito blanco frente a la sede del GDF y la algarabía se desbordó.
Los acordes del marichi, la banda y la marimba se confundieron cuando un sonriente Andrés Manuel descendió de su vehículo de trabajo; fue entonces que una lluvia de flores y elogios se desató, y López Obrador sólo ‘se dejo querer’.
Parecía entonces que el tiempo había retrocedido y se remontaba a aquel siete de abril pasado, cuando el tabasqueño se despidió del GDF por primera vez, para enfrentar su proceso de desafuero.
El paso de Obrador se dificultó en su intento por entrar a su oficina, decenas de reporteros y camarógrafos no querían perder detalle de ultima 'mañanera’ del jefe de Gobierno. Pero nada evitó que dejara de sonreír y saludar y saludar y saludar a sus simpatizantes.
Finalmente llegó a la sala Francisco Zarco, sin dejar de sonreír, con esa mueca que tanto enoja a sus adversarios y que por momentos lograron quitarsela, durante el largo y sinuoso proceso de desafuero.
La expectación por la última conferencia mañanera fue tal, que varios simpatizantes lograron burlar la seguridad y se colaron hasta el patio central del antiguo edificio del Ayuntamiento, que compartieron con los medios de comunicación y un mariachi.
Fue un jueves 31 de mayo del 2001 cuando el jefe de Gobierno capitalino dio inició a la modalidad de las conferencias "mañaneras", que durante cuatro años, un mes y 28 días comenzaron puntualmente a las 6:30 de la mañana, para beneplácito de los noticieros matutinos, y desgracia de los reporteros que cubren la fuente.
La última conferencia de López Obrador fue sólo para dar a conocer cifras; en ningún momento se refirió a que este viernes dejará la jefatura de Gobierno del DF y se convertirá en el único precandidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD) a la Presidencia de la República.
El popularmente conocido Peje de Gobierno, rememoró la primera pregunta que le lanzaron en su primera conferencia mañanera al frente del Gobierno de la capital:
-¿De donde van a salir los 30 centavos para el subsidio a la Leche Liconsa? Está fue la primera de un total de 39 mil 117 preguntas recibidas de los reporteros de la fuente, con un promedio de 28.40 preguntas por día.
El perredista sólo faltó a 139 conferencias, de las cuales 58 se dieron este año, 17 cuando dejó la Jefatura de Gobierno, días antes de perder el fuero en la Cámara de Diputados, durante aquellos días en que dejó de sonreír e inició su resistencia pacífica.
Su última conferencia mañanera fue una de las más cortas. Andrés Manuel agradeció a los reporteros y abandonó la sala para dirigirse a esas oficinas que llegó a ocupar el 6 de diciembre de 2000 y que dejará este viernes.
Terminan así 4 años, un mes y 28 días en los que Obrador acaparó los reflectores todos los días.
Se va con la misma sonrisa, enfilando la mirada al Palacio Nacional, hasta donde quizá, se trasladen las "mañaneras".