CIUDAD DE MÉXICO, México, ago. 8, 2005.-En cualquier lugar, hay siempre alguien que necesita de ayuda: personas mayores, enfermos, menores abandonados, los que desean aprender a leer y escribir. Ahí es donde la voluntad de ayudar cambia una vida, consuela, da alimento caliente al cuerpo y al espíritu.
En México hay miles de voluntarios, de personas que brindan tiempo, conocimientos, afecto a cambio de nada.
Voluntarios anónimos a los que la Asociación Mexicana de Voluntarios (Amevac) busca reconocer con el Premio Nacional al Voluntariado 2005, para motivar a miles más a seguir el ejemplo .
María Teresa Alfaro Calvo, presidenta de Amevac, dijo que “hemos incorporado una categoría especial para reconocer el trabajo voluntario de quienes auxilian y acompañan a las víctimas de delito, tarea difícil en ocasiones peligrosas pero necesaria si hemos de remontar el reto del crimen en forma solidaria”.
Este lunes se lanzó la convocatoria para el premio en su edición 2005, en presencia del secretario de Seguridad Pública Federal (SSP), Ramón Martín Huerta, y de la esposa del presidente Fox, Marta Sahagún, quien mostró su interés por la labor Amevac.
"Los tiempos en el país parecen correr muy aprisa, las libertades, la transparencia, la rendición de cuentas, el equilibrio de poderes y libre competencia política le imprimen un nuevo rostro a la nación. Así es la transición y hay que adaptarnos a ella, de lo que estoy segura es que siempre es mejor un país activo, crítico y en movimiento, que uno autoritario, sometido y pasmado”.
Para información sobre el Premio Nacional al Voluntariado marque el número 53 39 50 22 de la Asociación Mexicana de Voluntarios A.C.