CIUDAD DE MÉXICO, México, ago. 15, 2005.- La Catedral Metropolitana de la ciudad de México se vistió de fiesta la mañana de este lunes para celebrar la Asunción de la Virgen María a los cielos. Este dogma, que se festeja desde el siglo XIX en una de las iglesias más importantes de la capital del país, recuerda el privilegio que concede Dios a María, quien no murió y no conoció la oscuridad del sepulcro.
Su vida fue santificada por su hijo Jesucristo, quien la asoció en su gloria, así como en sus dolores y vida terrena.
El altar, repleto de flores e iluminado con múltiples velas, fue el escenario donde el tradicional mariachi mexicano le cantó "Las Mañanitas" y le llevó serenata por más de una hora.
Rubén Ávila Enríquez, dean de la Catedral, dedicada a la Asunción de la Virgen, recordó la importancia que para los mexicanos y América Latina tiene La Guadalupana.
Aseguró que la Virgen ha acompañado al pueblo mexicano desde el principio de la fusión de las dos razas; "ella engendra a un nuevo pueblo y nos ha acompañado en todas las vicisitudes de la historia mexicana".
Señaló también que María de Guadalupe fue una pieza fundamental en la consolidación de este pueblo, por ello –dijo- esta fiesta no es sólo de la Catedral Metropolitana sino de la familia arquidiocesana de la ciudad de México.
A las 12:00 horas de este lunes, el cardenal Norberto Rivera Carrera presidirá la ceremonia solemne para conmemorar la Asunción de la Virgen María al cielo, en la cual participarán los ocho vicarios de la Arquidiócesis de México, los obispos auxiliares y sacerdotes invitados.