DALLAS, Estados Unidos, ago. 16, 2005.- Texas descartó emitir una declaración de emergencia a lo largo de su frontera con México, tras considerar que la contención del tráfico de drogas y la inmigración indocumentada es un asunto del orden federal. "El gobernador está consciente de que la seguridad fronteriza es un asunto federal y no una cuestión estatal", dijo el vocero del mandatario estatal Rick Perry, Robert Black.
"Una declaración de emergencia no está en consideración en estos momentos", precisó el portavoz.
A diferencia de Texas, los gobernadores de los estados de Arizona y Nuevo México optaron por declarar una emergencia a lo largo de sus condados fronterizos con México a fin de destinar fondos especiales para reforzar la seguridad en esas áreas.
El gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, emitió la declaración el pasado viernes y la gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, se sumó a esa posición este martes declarando el estado de emergencia en los condados de Yuma, Cochise, Pima y Santa Cruz.
Ambos mandatarios anunciaron fondos especiales para aumentar la vigilan en las zonas fronterizas e hicieron un llamado al gobierno federal y al Congreso para atender los problemas derivados del cruce de indocumentados y el trafico de drogas.
Black recordó que el gobernador Perry ha solicitado en reiteradas ocasiones al gobierno federal mayores acciones a lo largo de la franja fronteriza para reforzar la seguridad de la zona.