WASHINGTON, Estados Unidos, ago. 21, 2005.- El gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, dijo hoy que es necesario encontrar la manera de otorgar a los 11 millones de indocumentados mexicanos en Estados Unidos "una forma realista de salir de las sombras y lograr su legalización". "No estoy hablando de una amnistía ni de otorgarles ciudadanía, sino de encontrar la manera de darles a 11 millones -de inmigrantes- que ya están aquí, una forma realista de salir de las sombras y lograr su legalización", señaló Richardson.
"Necesitamos una aplicación de la ley más fuerte en la frontera. Eso es clave", dijo el gobernador, mientras insistió en otra entrevista con la televisora que "esto es un asunto federal".
Destacó también la necesidad de una acción urgente del gobierno de Estados Unidos para contener la violencia en la frontera con México y afirmó que los estados afectados están al límite de su capacidad.
El gobernador demócrata, de madre mexicana, citó entre los mayores problemas, además de la inmigración ilegal, al tráfico de drogas, secuestros por parte de los traficantes de personas, los asesinatos y los daños que sufre el ganado a manos de estas personas.
Al descartar que tenga un doble discurso, Richardson añadió que "necesitamos un esfuerzo combinado, una aplicación de la ley más fuerte en la frontera para mayor seguridad, acompañada de una visión realista de un programa de trabajadores" inmigrantes.
En la entrevista televisiva el gobernador insistió también en que "necesitamos un control de la frontera a nivel masivo", y dijo que el presidente George W. Bush "puede liderar" dicha acción.
En ambas entrevistas se defendió por su apoyo a la concesión de licencias de conducir a indocumentados y rechazó la idea de construir un muro en la frontera, además se mostró partidario de añadir 10 mil agentes más a la Patrulla Fronteriza, y dotarla con equipo de alta tecnología.