MORELIA, México, sep. 7, 2005.- Un niño de tres años tuvo que salir huyendo de su casa, en Morelia con su familia, cuando se desbordó el río Grande, hasta ahora, cuatro días después, no ha podido regresar a dormir a su casa porque ya no tiene cama, el agua subió hasta medio metro y poco pudo salvar. "No podemos ni dormir aquí, ahorita ya lavamos los cuartos pero de todos modos huelen bien feo por el agua que es del río", declaró Rosa María Sánchez damnificada.
Su abuela Doña Rosa María sabe que año con año se inunda su colonia, pero nunca había pasado un desastre como éste, se espantó tanto que temió por su vida.
"Nos inundamos mucho, mire como el lodacero, estamos muy pobres pero ni modo aquí estamos, Dios no se llevó a nadie", dijo Rosa María.
Con tristeza recuerda que acababa de conseguir unos colchones para su nieto, cuando el agua una vez más los dejó sin cama.
"Estamos en la vil miseria, no tenemos quien nos ayude y da más coraje y más tristeza si apenas se viene una ajuereando de un colchoncito viejo que le den", dijo Rosa María.
El caso de Armando y Silvia no es diferente, años de sacrifico y trabajo quedaron en la basura.
“Todo en la mañana se acabó de tirar porque todo se echó a perder, porque ustedes estuvieron viendo hasta donde llegó el agua y pues no era cosa que de un poquito sino que fue mucho", declaró Armando Francisco damnificado.
"El susto que nos han dan cada vez que se inunda aquí porque no han podido remediar la situación que pasamos", dijo Silvia Rodríguez damnificada.
Los damnificados siguen en espera de ayuda, hasta el momento no han recibido ni despensas, ni cobijas, ni servicios de limpia, para evitar la proliferación de infecciones por aguas negras que invaden todavía las calles de muchas colonias de Morelia.